Después de 38 años de sufrimiento, mujer encuentra esperanza en una Iglesia Adventista
Por Adm1n
Imagen Referencial
Simeona y su familia llegaron a la iglesia buscando ayuda a través de un curandero. Lo que ocurrió aquella noche cambió su historia.
Por Dilsiane Arco | Paraguay
7 octubre, 2026
Era viernes, cerca de las 20:00, en la Iglesia Adventista de Santa Lucía, Paraguay, una familia de tres integrantes llegó al templo acompañada por un curandero de la comunidad. Durante años, él había intentado ayudar a Simeona, una mujer que llevaba 38 años atravesando episodios que su entorno atribuía a una lucha espiritual, pero sus esfuerzos no habían dado resultado. Con la esperanza de encontrar una respuesta, decidió llevarla a la Iglesia Adventista.
Los miembros de la iglesia los recibieron y comenzaron a estudiar la Biblia. Sin embargo, al finalizar el encuentro, durante el momento de oración, Simeona experimentó una crisis. Los miembros de iglesia se arrodillaron a su alrededor y, durante aproximadamente diez minutos, oraron por ella.
Poco después, Simeona recuperó la calma, su semblante y sus fuerzas. Volvió a estar tranquila, recibió agua y expresó su agradecimiento a quienes la habían acompañado.
Quien compartió este testimonio fue Thiago Gabriel Da Silva Palma Lopes, estudiante de cuarto año de Teología del Centro Universitario Adventista de São Paulo (UNASP), campus Engenheiro Coelho, quien participó de las actividades misioneras desarrolladas en Paraguay.
Para Thiago, aquella experiencia fue mucho más que una actividad de evangelismo. Su paso por el país también representó una renovación espiritual. “Me encantó haber conocido Paraguay y a los paraguayos. Son muy humildes, muy alegres, me recibieron con mucho cariño y sentí que fue una renovación espiritual muy grande para mí”, expresó.
Macedonia 5.0: una iglesia que sale al encuentro de las personas
La experiencia de Simeona refleja el espíritu de Macedonia 5.0, una iniciativa misionera que busca despertar en cada miembro de iglesia el compromiso de compartir el mensaje de Jesús. Su lema, “Pasa y ayúdanos”, encuentra sentido en historias como esta: una familia que necesitaba ayuda, una persona dispuesta a acompañarla y una iglesia que abrió sus puertas para ofrecer esperanza.
Durante septiembre, mes dedicado al evangelismo, Paraguay desarrolló las jornadas de Macedonia 5.0, seguidas por la Semana de la Esperanza, bajo el lema “Jesús es nuestra Esperanza”.
Grupo de miembros de la Iglesia Adventista de Azotey. (Foto: Comunicaciones UP)Iglesia Adventista de Azotey durante programación de Macedonia. (Foto: Comunicaciones UP)
La iniciativa contó con el apoyo de la Facultad de Teología de UNASP, encabezada por el pastor Evandro Fávaro, director del Seminario Adventista Latinoamericano de Teología de esta institución. La delegación estuvo integrada por 63 estudiantes y cinco profesores, quienes acompañaron las actividades misioneras en el país.
Los equipos participaron en aproximadamente 70 puntos de predicación, acompañando a las iglesias locales en visitas, estudios bíblicos y reuniones evangelísticas. Como resultado de las actividades desarrolladas durante estas jornadas, más de 300 personas entregaron su vida a Jesús mediante el bautismo.
También estuvo presente el pastor Adenildo Tavares, autor de la lección de Escuela Sabática de adultos correspondiente al tercer trimestre, quien recorrió diferentes regiones del país junto a una caravana misionera.
A partir del 19 de septiembre, la Semana de la Esperanza contó además con la participación del pastor Carlos Gil, líder ministerial de Iglesia Adventista para Sudamérica, quien acompañó al pastor Pablo Flor, secretario ejecutivo de la Iglesia Adventista en Paraguay, en una caravana por el territorio nacional.
Pastor Pablo Flor en su centro de predicación con recién bautizados. (Foto: Comunicaciones UP)
Una experiencia que transforma a quienes comparten
Para el pastor Evandro Fávaro, el impacto de estas iniciativas se refleja tanto en las comunidades que reciben el mensaje como en los estudiantes que participan de la misión. “Hay un crecimiento mutuo, tanto en los teólogos como en los hermanos de las iglesias. Los teologandos salen de Paraguay enriquecidos y con una visión más amplia de la Iglesia Adventista a nivel mundial”, destacó.
Por su parte, el pastor Alberto Pirelli, evangelista de la Iglesia Adventista en Paraguay, señaló que uno de los principales objetivos es que los adventistas no sean solamente espectadores de las actividades, sino protagonistas de la misión. “El crecimiento para la hermandad es que la iglesia queda motivada. Se movilizan líderes, jóvenes, conquistadores, niños y parejas misioneras; todos para buscar a más personas que conozcan de Jesús”, comentó.
Centro de predicación en Ciudad del Este. (Foto: Comunicaciones UP)
La historia de Simeona permite comprender que el alcance de estas jornadas no se mide únicamente por la cantidad de reuniones realizadas o personas bautizadas, sino también por las vidas que encuentran una comunidad dispuesta a escuchar, acompañar y compartir el mensaje de Jesús.
Aquel viernes, un curandero que no pertenecía a la Iglesia Adventista decidió buscar ayuda en sus puertas. Y una familia que llegó en busca de esperanza encontró una oportunidad para conocer la Biblia y comenzar un nuevo camino de fe.
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