14 agosto, 2026
Con el regreso a clases, también surge la necesidad de readaptarse a la rutina, que muchas veces se deja de lado durante las vacaciones. Aunque este periodo puede generar ansiedad y requerir un período de adaptación, los especialistas recuerdan que este proceso tiende a desarrollarse de manera saludable cuando la familia y la escuela trabajan juntas.
Los primeros días del nuevo semestre representan mucho más que retomar las actividades escolares: son una oportunidad para fortalecer vínculos, desarrollar la autonomía y crear un ambiente favorable para el aprendizaje. En este sentido, los profesionales del ámbito educativo destacan que brindar contención, diálogo y organización puede marcar la diferencia.
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Una readaptación más tranquila
La psicóloga escolar Pryscilla Ramos explica que la rutina brinda previsibilidad y seguridad al ser humano, especialmente a los niños y adolescentes. “Cuando la rutina cambia, es necesario adaptarse a nuevos ambientes, personas y expectativas. Este proceso puede generar inseguridad y ansiedad, especialmente durante los primeros días, pero, con contención y constancia, tiende a desarrollarse de manera saludable”, explica.
Al preguntarle qué se debe observar cuando un adulto considera que la adaptación está siendo más difícil, la psicóloga señala que existen algunas señales que merecen atención, como el llanto intenso y persistente, la resistencia a ir a la escuela, los cambios en el sueño o el apetito, la irritabilidad o las regresiones en el comportamiento. También pueden aparecer molestias físicas, como dolor de estómago o de cabeza, sin ninguna causa médica.
“Cuando estos comportamientos persisten más allá del período de adaptación, es importante fortalecer el diálogo entre la familia y la escuela”, añade Pryscilla.
Seguridad y tranquilidad
La familia es el refugio seguro de los niños y adolescentes. Por eso, la especialista explica que transmitir confianza, mantener una rutina organizada, hablar positivamente de la institución educativa y valorizar los sentimientos del niño sin reforzar sus temores son actitudes que ayudan durante este período de readaptación.
Pryscilla destaca algunos aspectos que pueden facilitar este momento de transición:
- Mantener horarios regulares para dormir, despertarse y estudiar.
- Preparar los materiales escolares con anticipación.
- Mantener una alimentación equilibrada.
- Reducir el uso de pantallas, principalmente antes de dormir.
Los momentos de conversación y convivencia familiar también benefician a los niños y adolescentes, pues facilitan la readaptación a la rutina de estudios “con mayor seguridad y tranquilidad”.
Sueño reparador
La psicóloga también recuerda la influencia y la importancia de dormir bien para el rendimiento escolar. “El sueño es fundamental para el aprendizaje, la memoria, la atención y el equilibrio emocional”, explica. “Los niños que duermen bien tienen una mayor capacidad de concentración, controlan mejor sus emociones y muestran más disposición para participar en las actividades educativas”, concluye Pryscilla.
Organización necesaria
Sin embargo, además de los aspectos emocionales, la organización también marca la diferencia. Miriã Anacleto Dantas, pedagoga y coordinadora pedagógica, destaca que la preparación familiar para el regreso a clases debe comenzar varios días antes de la fecha oficial. “Es necesario retomar los horarios de sueño habituales durante el período escolar, así como los horarios de alimentación y de las actividades cotidianas, para permitir que el niño o el adolescente vuelva a la rutina sin un desgaste excesivo”, explica.
Además del diálogo familiar, la coordinadora señala que “escuchar atentamente las expectativas para el nuevo semestre ayuda tanto en la preparación como en la readaptación”.
También explica que, por lo general, las dos primeras semanas son cruciales y requieren mayor atención. “Cada persona tiene su propio tiempo de adaptación y vive este momento de una manera diferente. La escuela y la familia deben respetar ese tiempo y brindar apoyo, estímulo y confianza”, observa Miriã.
Atención a los excesos
Según los especialistas, el uso de pantallas por parte de niños y adolescentes es uno de los aspectos que deben observarse. Durante las vacaciones, es habitual que aumente esta exposición. “Este hábito puede dificultar la recuperación de la concentración, la organización y la disposición para realizar actividades que requieren atención”, señala la coordinadora.
“Por eso, lo ideal es reducir gradualmente el tiempo de uso de los dispositivos electrónicos antes del regreso a clases y establecer una rutina para utilizarlos después de la vuelta”, aconseja.
Miriã también destaca que la colaboración entre la familia y la escuela es esencial para lograr un regreso tranquilo y sin excesos. “La familia puede reforzar en el hogar los hábitos de responsabilidad y autonomía, mientras que la escuela ofrece un ambiente atento a las necesidades individuales y preparado para favorecer la readaptación de manera respetuosa”, explica.
Para concluir, Miriã comparte siete consejos que pueden facilitar el regreso a clases:
- Organiza los materiales escolares con anticipación.
- Comprueba que el uniforme esté en condiciones.
- Reorganiza los horarios y la rutina.
- Prepara un calendario de actividades.
- Establece una rutina de estudios.
- Habla sobre los sentimientos, temores y expectativas.
- Evita las exigencias excesivas.