El diagnóstico de autismo, incluso tardío, mejora la calidad de vida
Por Adm1n
Imagen Referencial
Un buen diagnóstico puede proporcionar un mejor desarrollo personal y social para adultos con autismo.
Por Maita Tôrres
2 abril, 2026
El diagnóstico, incluso tardío, del trastorno del espectro autista (TEA) puede permitir romper muchos bloqueos desarrollados a lo largo de los años, además de brindar comprensión sobre las limitaciones o las diferencias en la infancia. El alivio emocional y la comprensión de comportamientos antes inexplicables también forman parte de esta nueva etapa posterior al diagnóstico.
Después de años enfrentando problemas de comunicación, desafíos en las relaciones afectivas, en el trabajo e incluso en la familia, muchas personas han descubierto el autismo en la adultez. Este es el caso del pastor adventista Jackson Andrade, quien durante años no lograba comprender ciertos comportamientos ni por qué era tan difícil estar rodeado de personas y sonidos.
Nacido en 1983, Jackson vivió su etapa escolar en los años 90, una época en la que términos como ‘neurodivergente’ o ‘autista’ aún no eran comunes. Él relata que creció sin muchos recursos y sin entender lo que ocurría en su vida, hasta que su maestra, Maria Amélia, percibió que había algo diferente en él. “Siempre digo que ella era una mujer adelantada a su tiempo”, destaca el pastor.
“Ella notó que había algo diferente en mí y le dijo a mi madre: ‘Él no reacciona a los otros niños. A veces, en el aula, comienza a reír sin motivo, encuentra gracia en algo que nadie más lo encuentra. Los niños a veces lo golpeaban y él no reaccionaba’”, recuerda.
Jackson Andrade recibió su diagnóstico de autismo ya en la adultez. (Foto: Asociación Planalto Central)
Jackson cuenta que su madre lo llevó al psiquiatra. Sin embargo, en ese momento no se realizó ningún diagnóstico, pero él agradece a la maestra que lo vio, no con prejuicio ni como un ‘niño complicado’. Ella percibió algo. “Es una mujer que me gustaría volver a encontrar”, dice emocionado. “Maria Amélia fue más que mi alfabetizadora. Fue la primera persona en notar que yo era autista en una época en la que no se hablaba de autismo”, afirma.
La falta de un diagnóstico
Jackson Andrade explica que, si hubiera tenido los recursos actuales en aquel tiempo, su historia podría haber sido diferente. “Tuve muchas crisis de ansiedad, de pánico, problemas que no entendía. Entonces, cuando llegó el diagnóstico, la sensación fue de liberación”, señala. “Ahora entiendo, ahora me veo a mí mismo”.
Fueron más de 10 años de terapia hasta llegar a la respuesta. Según él, incluso los propios psicólogos tenían dificultades para entender lo que estaba ocurriendo, pero afirmaban que era necesario encontrar la fuente de su ansiedad. Hace aproximadamente siete años que el pastor recibió el diagnóstico. “Independientemente de la edad que tengas, vale la pena buscarlo, porque puedes verte de otra manera”, aconseja Andrade.
Impacto social
Jackson y su esposa, comprendiendo y viviendo la vida después del diagnóstico de autismo. (Foto: Archivo personal)
El autismo es una condición relacionada con el neurodesarrollo que genera, en distintos niveles, dificultades en la comunicación e interacción, además de patrones de comportamiento restringidos y repetitivos. La falta de diagnóstico puede traer muchas dificultades en las relaciones, ya sean afectivas, familiares o sociales.
El pastor Andrade explica que una de sus mayores dificultades era justamente la social. “No lograba sentarme y disfrutar un momento con amigos o con otras personas”, comenta.
“No entendía la actividad social como parte de mi vida. Para mí, era solo parte del trabajo, y eso cambió mucho después del diagnóstico”, destaca. También resalta que estos comportamientos no son falta de empatía, sino una dificultad real que enfrentan las personas con autismo.
Desafíos profesionales
Andrade recuerda que, antes del diagnóstico, su ansiedad e irritabilidad eran muy altas, incluso reaccionaba evitando eventos. Comprendió que no se trataba de ser antisocial, sino de que estar en lugares con muchas personas y sonidos lo incomodaba y desregulaba emocionalmente.
“Cuanta más gente, más difícil es manejarlo. Soy una persona muy sociable, pero tengo dificultades. Y eso también cambió mucho después del diagnóstico de autismo, porque comencé a vivir más los momentos”, relata. Ahora sabe cuándo necesita retirarse y equilibrar sus emociones.
Además, el pastor destaca el apoyo que la Iglesia Adventista brinda en eventos como los Camporís, campamentos de adolescentes y jóvenes que forman parte del Club de Conquistadores, un programa que apoya el desarrollo de niños y adolescentes entre 10 y 15 años.
En estos encuentros, la Iglesia Adventista también busca integrar con una sala de autorregulación, lo que ha facilitado la participación de personas con algún tipo de sensibilidad o neurodivergencia. “Hoy, gracias a Dios, participo en el Camporí. Este apoyo de la Iglesia es muy bueno, tanto de los líderes, como de la administración y de los miembros”, afirma.
“Hoy puedo decir que soy otra persona, y cada día veo que soy mejor. Con terapia, medicación y con la ayuda de la comunidad, cada día es mejor”, destaca el pastor Jackson Andrade.
Autismo tardío
A pesar de que han pasado más de 80 años desde el primer diagnóstico de autismo en la historia, a partir del estudio del psiquiatra Leo Kanner, la falta de información sigue siendo una gran barrera para el análisis clínico, el conocimiento y la empatía. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), hay alrededor de 70 millones de personas en el mundo diagnosticadas con trastorno del espectro autista (TEA).
Sin embargo, hay aspectos que se destacan en adultos que aún no comprenden lo que les ocurre, como la dificultad para entender y participar activamente en el mundo que los rodea, además de obstáculos en las relaciones y la convivencia social. Aun siendo tardío, el diagnóstico proporciona una mejor calidad de vida, nuevas oportunidades y autoconocimiento.
Algunas señales de alerta
Allen Lins, psicóloga especialista en traumas y posgraduada en educación inclusiva, indica algunas señales que pueden alertar a jóvenes y adultos que perciben algo diferente, pero que aún no comprenden lo que viven. “Muchos sienten agotamiento social. No logran socializar y, además, presentan hipersensibilidad sensorial”, explica.
También destaca molestias sensoriales con luces, etiquetas de ropa, texturas y ruidos específicos. Además, existen dificultades relacionadas con la interpretación, como reglas poco claras, segundas intenciones, ironías, sarcasmo e incluso el contexto de los ambientes.
“Además de tener hiperfoco específico en algo que les gusta mucho, llegando a convertirse en especialistas en eso”, añade Allen.
¿Cómo buscar ayuda?
La psicóloga señala que el primer paso para quien desea entender lo que está viviendo y saber si encaja en el perfil de alguien con TEA, es buscar un profesional especializado. “Es necesario acudir a psiquiatras, neurólogos y neuropsicólogos que comprendan el autismo y realicen las evaluaciones correspondientes, como pruebas de funciones ejecutivas, cognitivas y sociales”, explica.
Allen Lins afirma que muchas personas pasan toda su vida sin saber que tienen autismo y, a lo largo del tiempo, reciben diagnósticos de depresión, ansiedad, trastorno bipolar, entre otros. “Incluso toman medicación para estos casos, pero muchas veces no hay resultados porque en realidad tienen autismo”, señala.
Muchas personas creen que un adulto no puede ser autista porque habla bien, se expresa correctamente, entre otras razones. Sin embargo, el autismo se presenta en tres niveles diferentes, además de síntomas que muchas veces el adulto aprendió a compensar o camuflar a lo largo de la vida.
“Por eso es importante buscar un médico especialista que entienda el autismo, para evitar diagnósticos incorrectos”, recuerda.
La especialista afirma que el diagnóstico de autismo puede traer libertad y quitar el peso de la culpa. “En la mayoría de los casos, lo que escucho de los pacientes es la palabra ‘alivio’. El diagnóstico trae claridad. Así, la persona sabe lo que tiene y el camino que debe seguir”, concluye.