Iniciativa de oración refuerza el papel del Espíritu Santo
Por Adm1n
Imagen Referencial
El proyecto anual de la Iglesia Adventista tiene una nueva propuesta de oración intercesora durante todo el año.
Por Júlia Lima* | Países Hispanos
16 febrero, 2026
Los 10 Días de Oración, proyecto anual de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, llega a 2026 con un enfoque específico: el Espíritu Santo y el tiempo del fin. El objetivo es que el periodo del 19 al 28 de febrero, llamado 10 Días de Clamor, sea utilizado para estudiar sobre el tema, mientras que el periodo dedicado al fortalecimiento de la práctica de la oración sea expandido a 365 días.
“La Biblia presenta al Espíritu Santo como alguien real con quien necesito relacionarme”, explica el pastor Josanan Alves, director del Ministerio de Mayordomía Cristiana de la sede sudamericana de la Iglesia Adventista. “Cuando oro y pido su presencia, hago que él sea una fuerza activa en mi vida”.
Para ayudar a los miembros durante el proyecto, la denominación ofrece una guía de estudio diario, adaptado para diferentes grupos de edad, que estimula el reavivamiento individual y colectivo. Los temas abordan la identidad del Espíritu Santo, su promesa, los dones, el fruto que proviene de él, y el poder para transformar vidas.
Nuevo enfoque
Jeanete Lima, directora del Ministerio de la Mujer de la sede sudamericana de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, destaca que especialmente en este periodo de crisis mundial el Espíritu Santo ofrece el discernimiento para entender el momento actual de la historia y lo que está ocurriendo en el mundo.
Para Alves, es necesario reforzar en la mentalidad de la iglesia que la comunión y la misión deben caminar juntas. “No puedo separar 10 días para la comunión y después solo enfocarme en la misión. Queremos que la iglesia clame por el Espíritu Santo de manera más intensa durante los 10 días, pero que ore y busque la ayuda del Espíritu a lo largo del año”, afirma al resaltar la elección del título “10 Días de Clamor, 365 Días de Oración”.
Según la perspectiva bíblica, como se presenta en los libros de Juan y Hechos, el Espíritu Santo tiene un papel imprescindible, pues él es quien orienta, consuela, convence de pecado, de justicia y de juicio. Él tiene la función de bautizar a cada persona con dones, preparar y ayudar en el cumplimiento de la misión y testificar sobre el amor de Dios en esta Tierra.
“Creo que podemos crear un movimiento transformador. Porque donde hay oración, hay poder. Donde hay oración, hay Espíritu Santo. Y eso es lo que más necesitamos actualmente”, refuerza Jeanete.
La acción del Espíritu Santo en la comunidad
El pastor Josanan recuerda que la Biblia cita varias veces que el Espíritu Santo derrama el amor de Dios en el corazón (Romanos 5:5), capacita para vencer el mal (Gálatas 5:16) y convence de que todos son sus hijos (8:16). Por eso, es bíblicamente imposible para el cristiano tener una vida plena sin la presencia del Espíritu Santo.
La directora del Ministerio de la Mujer afirma que “como miembros del cuerpo de Cristo, es fundamental que haya unidad entre las personas, y esta unión es el resultado de la acción del Espíritu Santo. El poder del Espíritu impacta la iglesia porque despierta en ella la voluntad de cumplir la misión. Ese es el bautismo del Espíritu Santo que va a preparar a la iglesia para anunciar el último mensaje a fin de terminar la obra”, declara Jeanete.
Resultado de oraciones y acogimiento
El primer contacto de Lucas Freitas, 35 años, con la Iglesia Adventista fue por medio de la sobrina, integrante del Club de Conquistadores en Flores, en el interior del estado de Paraná, Brasil. João, uno de sus vecinos, también lo invitaba con frecuencia para ir a los cultos.
Con el tiempo, surgieron las ganas de conocer la iglesia, pero Freitas recuerda que no tenía motivación suficiente. Algunas veces fue con João, pero no lograba sentirse cómodo en el ambiente de la iglesia.
La decisión de Lucas por el bautismo fue fruto de la oración y el apoyo de los hermanos de las iglesias de Floresta y Maringá (Foto: Eduardo Malavazzi).
Cierto día, mientras se dirigía hacia el templo adventista central de Maringá, en Paraná, perdió el ómnibus y decidió ir al culto en el templo más cercano, en Floresta. Al llegar, conoció a Silvanira Gomes, que lo invitó a participar de los 10 Días de Oración. “Lo que me motivó fue el acogimiento de los hermanos. La manera como fui recibido me hizo ver algo diferente y me hizo continuar, a pesar de las incertidumbres”, cuenta.
Freitas participó de todos los días y recibió el apoyo de los miembros de iglesia de Floresta, que lo visitaron en su casa. Entonces, comenzó a frecuentar los cultos y entendió que Dios no se había dado por vencido con él. “Antes, andaba sin esperanza, cargando el peso del pecado, pero me di cuenta de que el Señor estaba de brazos abiertos, listo para recibirme. Yo solo tenía que arrepentirme de los pecados y aceptarlo como mi único Salvador”, relata Freitas, lleno de gratitud.
En septiembre de 2025, él fue bautizado en el templo adventista central de Maringá. Desde entonces, él afirma: “Durante los 10 Días de Oración pude ver el amor de Dios para conmigo. Me hizo entender de que, cuando nos comprometemos con Dios, ocurre la transformación”.
El muchacho volvió a usar su talento para servir a Dios, después de años sin tocar el violín dentro de la iglesia (Foto: Eduardo Malavazzi).
Actualmente, él participa de la orquesta de la iglesia y, los sábados, usa su talento para enseñar violín a los miembros interesados de la comunidad.
Silvanira Gomes siguió de cerca el cambio en la vida de Lucas. “La iglesia adventista está haciendo el trabajo de acoger y ayudar a las personas, y Dios hizo la transformación”.
La importancia del ayuno
Además de los 10 Días de Clamor, el primer sábado del proyecto también ocurren las 10 horas de ayuno, un momento de comunión con Dios. Como destaca la guía de este proyecto de oración, “comenzar el año con ayuno y oración es una excelente manera de devoción personal y promoción del equilibrio entre la salud física, mental y espiritual”.
Coordinada por el Ministerio de la Mujer, la iniciativa moviliza a las iglesias ese sábado con lecturas bíblicas, alabanzas y la creación de cuartos de oración en busca del Espíritu Santo. Además de promover la comunión colectiva, la acción incentiva el envío de mensajes de intercesión a cinco amigos, consolidando el enfoque espiritual y la unión de la comunidad desde el inicio del año.
El programa sugiere un ayuno frugal, un abordaje que prioriza la alimentación liviana moderada en lugar de la completa abstinencia de alimentos, con el consumo de frutas y jugos naturales. Ese ayuno, basado en la orientación bíblica y en los escritos de Elena G. White, reconocida por la Iglesia Adventista como alguien que recibió el don de profecía, es especialmente indicado para ancianos y personas con necesidades especiales, pues busca promover el equilibrio entre la salud física, mental y espiritual sin comprometer el bienestar del creyente.
En su libro Consejos sobre el régimen alimenticio (p. 106) Elena G. White afirma que "El verdadero ayuno que debe recomendarse a todos es la abstinencia de todo alimento estimulante, y el uso adecuado de los alimentos sanos y sencillos, que Dios ha provisto en abundancia. Los hombres necesitan pensar menos en lo que comerán y beberán, en el alimento temporal, y mucho más con respecto al alimento celestial, que dará tono y vitalidad a toda la experiencia religiosa".
Para participar del programa, visite el templo adventista más cerca de usted. Para localizarlo, ingrese a encuentreunaiglesia.com.