¡Jesús es infinitamente mejor!

¡Jesús es infinitamente mejor!
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La carta de Pablo a los Hebreos revela la supremacía de Cristo e invita a la fidelidad en tiempos de crisis espiritual.

Este artículo presenta algunas lecciones de la carta a los Hebreos para fortalecer la fe en Cristo y la fidelidad a sus verdades bíblicas.[1] Parece que Hebreos fue escrito entre los años 60[2] y 70 d.C.[3], antes de la destrucción del templo de Jerusalén por los romanos.[4] Hebreos 8:4 “es un argumento a favor de fechar este libro antes de la destrucción de Jerusalén y del templo, en el año 70 d.C.”.[5] Si el autor de Hebreos “hubiera sabido que el templo había sido destruido, difícilmente dejaría de usar esa información para animar a sus destinatarios a mantenerse adorando en el santuario celestial por medio de Cristo como su Sumo Sacerdote”.[6] ¿Quién fue el autor de Hebreos? En el siglo III, la iglesia oriental sostenía que el autor fue el apóstol Pablo.[7] En los papiros del Nuevo Testamento de Chester Beatty, del siglo III, el códice P46 con la mayoría de las cartas de Pablo coloca Hebreos inmediatamente después de Romanos y antes de 1 Corintios.[8] Los escritos de Elena de White confirman la idea de que Pablo fue el autor de Hebreos.[9] A la vez, “el contenido de Hebreos sugiere que los destinatarios son principalmente judíos convertidos, pues se presupone que los lectores conocen bien el Antiguo Testamento y el sistema de culto y sacrificios del santuario israelita”[10] (Hechos 2:41; 6:7). De hecho, “ningún otro documento del Nuevo Testamento cita el Antiguo Testamento con tanta frecuencia”.[11]

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¿Qué motivó al apóstol a escribir Hebreos? En el año 49 d.C., el Concilio de Jerusalén “reafirmó la verdad de que los pecadores —sean judíos o gentiles— obtienen la salvación solo por la fe en Jesús (Hechos 15:7-11). El Concilio eximió a los cristianos gentiles de cualquier exigencia respecto a la participación en el servicio de culto del templo (versículos 13-21, 28-29).”[12] Pero el tema de la observancia por parte de los judíos cristianos no fue discutida. Y muchos permanecieron celosamente “fieles al templo y a sus rituales religiosos” (Hechos 21:20).[13] La epístola sugiere que los lectores tenían “un problema de doble lealtad”.[14] En general, los judíos cristianos fueron “lentos para darse cuenta del fin de lo que había sido abolido por el deceso de Cristo, y para comprender que todos los sacrificios prefiguraban la muerte del Hijo de Dios, en la cual el tipo se había encontrado con su antitipo, quitándole todo valor a las ceremonias divinamente señaladas y a los sacrificios de la religión judía.”[15] (Hebreos 8 y 9; Mateo 27:51). Los cristianos judíos también pasaron por persecución y pérdida de sus bienes (Hebreos 10:32-34). Además, algunos se cansaron de esperar la venida de Jesús y se desanimaron (Hebreos 10:35-39). Por lo tanto, el propósito del libro de Hebreos es “despertar a los cristianos cansados para los gloriosos privilegios de pertenecer a la comunidad cristiana, de modo que perseveren en la fidelidad para alcanzar la promesa de la herencia”.[16] Pablo quería “animar a sus lectores a permanecer fieles a Jesús en medio de persecuciones y dificultades”.[17] Estudiar Hebreos tiene relevancia especial para los adventistas del séptimo día. “La necesidad de que la iglesia escuche hoy sobre estos temas es tan grande como la de los creyentes del primer siglo.”[18] A continuación, conozca cuatro lecciones de Hebreos para socorrer a los que están “mirando hacia atrás”, en peligro de naufragar en la fe.

1. Estudiar profundamente el sacrificio de Cristo y su ministerio en el santuario celestial

Los cristianos hebreos aprendieron “principios elementales de la doctrina de Cristo”, pero no “avanzaron” (Hebreos 6:1-3; 5:12-13). Para convertirse en adultos en la fe cristiana necesitaban “alimento sólido” (v. 14). “Dios lo nombró Sumo Sacerdote según el orden de Melquisedec. Sobre esto tenemos mucho que decir, cosas difíciles de explicar, porque ustedes se han vuelto perezosos para oír” (Hebreos 5:10-12). Hebreos es un sermón (Hebreos 13:22). Pablo alterna fuerte teología bíblica con poderosas exhortaciones. “Solo cuando las personas reciban alimento sólido podremos esperar cambios.”[19] Pablo “intentaba redirigir la atención de esos creyentes desde los rituales inadecuados que implicaban la sangre de animales hacia el verdadero sacrificio de Cristo por el pecado y su ministerio en el verdadero santuario celestial.”[20] Probablemente el apóstol tenía en vista la inminente destrucción de Jerusalén (Mateo 24:15-20). “Si la mente de ellos estuviera dirigida al Sumo Sacerdote del santuario celestial, a un sacrificio mejor que el de toros y machos cabríos, no se sorprenderían al ver una mera estructura terrenal destruida.”[21] Parece que, en Jerusalén, los cristianos judíos recibieron bien Hebreos y también atendieron las anteriores exhortaciones de Jesús (Lucas 21:20-24), pues “ningún cristiano pereció en la destrucción de Jerusalén”.[22] ¿Hacia dónde estamos dirigiendo nuestra mente en preparación para la inminente crisis final?

2. Aceptar la infinita superioridad de Cristo

En Hebreos, la palabra clave es “superior”[23] o “mejor”.[24]
  1. Una revelación superior (Hebreos 1:1-3). El Hijo es superior a los profetas, pues él es “el resplandor de la gloria de Dios y la expresión exacta de su ser” (v. 3). La revelación por medio del Hijo no es un canon dentro del canon, sino “el Hijo es el clímax de la revelación de Dios”.[25]
  2. Un nombre superior (Hebreos 1:5–2:18). El Hijo es infinitamente superior a los ángeles. Él es Dios, Creador del Universo y Sustentador de “todas las cosas” (1:2, 10, 3). Por “un poco”, en su encarnación y humillación, fue “hecho menor que los ángeles” para que “por la gracia de Dios” probara “la muerte por todos” (2:7, 9). Él es verdaderamente Dios y verdaderamente hombre. “Tu trono, oh Dios, es por los siglos de los siglos” (1:8). “Y adórenle todos los ángeles de Dios” (1:6).
  3. Un líder superior (Hebreos 3:1–4:16). Jesús es infinitamente superior a Moisés, pues es el “Apóstol y Sumo Sacerdote de nuestra confesión” (3:1). Cristo es mayor que Moisés porque es el Constructor de la casa (Iglesia) (v. 3, 4, 6). Aunque Moisés fue un fiel siervo (θεράπων, therapon), que prestó grandes servicios, “era solo un ‘ayudante de órdenes de Cristo’ al ejecutar los propósitos de Dios en la tierra”.[26] Además, “Cristo es mayor que Moisés, así como un ‘hijo’ es mayor que un ‘siervo’ (Hebreos 3:5-6)”.[27]
  4. Un Sacerdote/Sumo Sacerdote superior (Hebreos 5:1–6:20). Cristo es infinitamente superior a todos los sacerdotes descendientes de Aarón, pues por un juramento divino fue instituido para siempre Sacerdote/Sumo Sacerdote según el orden de Melquisedec (5:6, 8, 10, 17, 20; 6:20). Y “llegó a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen” (5:9).[28]
  5. Un sacerdocio superior (Hebreos 7:1-27). El sacerdocio levítico era inferior y transitorio, “porque la muerte les impedía permanecer”, pero “Jesús, en cambio, porque permanece para siempre, tiene un sacerdocio inmutable” (7:23, 24). Cristo fue plenamente acreditado para un sacerdocio superior (v. 26). Él ofreció un único y perfecto sacrificio, no por sí mismo sino por nosotros (v. 27; 10:12). Sin duda, Él “puede salvar completamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos” (7:25).
  6. Un santuario superior (Hebreos 8:1-6). El santuario celestial es el verdadero, erigido por Dios.[29] El terrenal no era falso, pero era inferior, construido por seres humanos, “de acuerdo con el modelo” תַּבְנִ֣ית (tabnit) “mostrado en el monte” (Éxodo 25:9). En el capítulo 8, versículo 5, el término griego traducido como modelo es τύπον (tipo), o copia, pues el santuario terrenal era transitorio y tipológico[30], una “figura y sombra de las cosas celestiales”. “Figura”, del griego ὑπόδειγμα (hypodeigma), es una copia o imitación.[31] Y como “sombra” σκιά (skia) era un anuncio previo de “los bienes futuros” (10:1). El santuario terrenal y sus rituales eran una sombra-tipo que anunciaba “la expiación, la muerte sacrificial de Cristo y Su ministerio como Sumo Sacerdote en el santuario celestial”.[32]
  7. Un pacto superior (Hebreos 8:7-13). “La declaración completa en el texto de Jeremías 31:31-32 dice: [El nuevo pacto no será] como el pacto que hice con sus padres, el día que los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos quebrantaron Mi pacto [hecho en el Sinaí], aunque yo fui su esposo.” Hebreos 8:9 sustituye “aunque yo fui su esposo” por “pues ellos no permanecieron en mi pacto”. Claramente, lo que Dios quería que fuera diferente en el nuevo pacto respecto al pacto del Sinaí era la fidelidad de los beneficiarios del pacto. Por eso hay un llamado a que el creyente del nuevo pacto sea fiel, mientras que los beneficiarios del pacto del Sinaí habían sido infieles.”[33] “Deuteronomio 30 es una declaración clásica del pacto del Sinaí sobre el cual se basa la ‘justicia que procede de la fe’, por medio de la cual el evangelio fue predicado a Israel” (ver Deuteronomio 30:6, 11-16; Romanos 10:6-10).[34] Así, “la limitación del primer pacto no estaba en sí mismo, ni la culpa estaba en Dios. Era el pueblo el que fallaba (Hebreos 3:18–4:2; 8:7; comparar con Romanos 9:30–10:3)”.[35] Renueve su pacto con Dios por la fe en Cristo, y permita que él escriba su Ley en la mente y en el corazón (8:10; 10:16).
  1. Un sacrificio superior (Hebreos 9:1–10:18). En el sistema levítico se ofrecían sacrificios ineficaces de animales que apuntaban a Cristo (10:1-10) y “nunca jamás” podían “quitar pecados” (10:11). Sin embargo, la sangre de Cristo es infinitamente superior, pues es la única que purifica “nuestra conciencia de obras muertas para servir al Dios vivo” (9:14), “aniquila el pecado” y purifica “las mismas cosas celestiales” (9:23).

3. Escuchar y obedecer cuidadosamente a Cristo

a) No descuidar la salvación. “Porque si la palabra dicha por medio de ángeles se mostró firme, y toda transgresión o desobediencia recibió justa retribución, ¿cómo escaparemos nosotros si descuidamos una salvación tan grande?” (2:2-3). “Tengan cuidado de no rechazar al que habla, pues si no escaparon aquellos que rechazaron al que los amonestaba en la tierra, mucho menos escaparemos nosotros si le volvemos la espalda al que nos amonesta desde el cielo.” (12:25). b) No rechazar las buenas nuevas de Jesús. “Por eso, como dice el Espíritu Santo: ‘Hoy, si oyen su voz, no endurezcan su corazón como en la rebelión, en el día de la tentación en el desierto’” (3:7-8). Si los que rechazaron la palabra de Moisés perecieron en el desierto, ¿qué ocurrirá con nosotros si rechazamos las buenas nuevas dadas por el mismo Hijo de Dios? (3:7–4:1; 11:1–12:11). c) No pisotear al Hijo de Dios ni profanar la sangre del pacto. “¿Qué mayor castigo piensan ustedes que merece el que ha pisoteado al Hijo de Dios, que ha profanado la sangre del pacto por la cual había sido santificado y que ha insultado al Espíritu de la gracia?” (10:29).

4. Imitar el ejemplo inspirador de los peregrinos héroes de la fe

El Éxodo y la Peregrinación se destacan en Hebreos.[36] El pueblo de Dios es peregrino en tierra extraña y marcha hacia un lugar mejor. Jesús es el nuevo Moisés, que nos guía hacia la “patria superior, es decir, celestial” (11:13-16; 12:1-3). Hebreos 11 es la mayor exhortación del libro. En ese capítulo, el apóstol anima a los lectores citando 16 héroes peregrinos de la fe. Primero menciona a ocho anteriores al Éxodo: tres antediluvianos —Abel, Enoc y Noé— y cinco patriarcales: Abraham, Sara, Isaac, Jacob y José. Luego menciona el Éxodo (11:22). Después presenta ocho peregrinos posteriores al Éxodo: primero Moisés, luego Rahab, mujer del tiempo de la conquista; cuatro de la época de los jueces: Gedeón, Barac, Sansón y Jefté; y finalmente David y Samuel, de la época de la monarquía. ¿Por qué Pablo no mencionó a Josué? En hebreo y en griego los nombres Josué y Jesús son iguales.[37] Josué era un tipo de Cristo.[38] Parece evidente que el apóstol quería exaltar a Cristo como el Josué antitípico, el líder superior del nuevo Éxodo.[39] Jesucristo es el único que da el verdadero descanso de la salvación y nos lleva a la Canaán celestial (Mateo 11:28-30; Hebreos 4:1-11; 11:14, 16; 12:22). Los héroes peregrinos, por la fe en Cristo, soportaron sufrimientos y completaron la carrera (11:27; 12:2). Pero, aunque “el mundo no era digno de ellos”, aún no entraron en la patria superior (11:38-39). Evidentemente, no fue por falta de fe, sino porque Dios tenía algo mejor y superior para nosotros, para que su número no estuviera completo sin nosotros (v. 40).[40] Como se mencionó, el mensaje de Hebreos tiene especial aplicación para los adventistas del séptimo día. “Pues dentro de muy poco tiempo, ‘el que ha de venir vendrá y no tardará. Pero el justo vivirá por la fe. Y si se vuelve atrás, no será de mi agrado’. Pero nosotros no somos de los que se vuelven atrás y acaban por perderse, sino de los que tienen fe y preservan su vida” (10:37-39). Jesús, nuestro Rey/Sumo Sacerdote, pronto concluirá su ministerio en el santuario celestial, y con poder y gloria “aparecerá por segunda vez ya no para cargar con pecado alguno, sino para traer salvación a quienes lo esperan” (9:28). “Así que acerquémonos confiadamente al trono de la gracia para recibir la misericordia y encontrar la gracia que nos ayuden oportunamente” (4:16). Mientras hay intercesión, “despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia y corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante. Fijemos la mirada en Jesús, el iniciador y perfeccionador de nuestra fe, quien por el gozo que le esperaba, soportó la cruz, menospreciando la vergüenza que ella significaba, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios” (12:1-2). Nunca te rindas, ¡porque Jesús es infinitamente mejor!
Referencias: [1] Salvo cuando se indique lo contrario, los textos bíblicos de este artículo son de la versión Nueva Versión Internacional (NVI). [2] Comentário Bíblico Andrews: Romanos a Apocalipse, 1ª ed. Tatuí, SP: Casa Publicadora Brasileira, v. 4, 2025, p. 467. A seguir: Comentário Bíblico Andrews. [3] Comentário Bíblico Adventista do Sétimo Dia, 1ª ed. Tatuí, SP: Casa Publicadora Brasileira, v. 7, 2014, p. 416. A seguir: Comentário bíblico adventista do sétimo dia, v. 7. [4] Ibidem,v. 5, 2013, p. 532. A seguir: Comentário Bíblico Adventista do Sétimo Dia, v. 5. RODRIGUEZ, Angel Manuel. Introducción a la Teologia de la Epistola a los Hebreos, [5] Comentário Bíblico Adventista do Sétimo Dia, v. 7, p. 479, 480. [6] RODRIGUEZ, p. 4. [7] Ibidem, p. 3. [8] Comentário Bíblico Adventista do Sétimo Dia, v. 5, p. 102. [9] WHITE, Ellen G. Cristo em Seu Santuário, 7ª ed. Tatuí, SP: Casa Publicadora Brasileira, 2025, p. 68. O Grande Conflito, p. 347. [10] RODRIGUEZ, p. 5. [11] Comentário Bíblico Andrews, v. 4, p. 467. [12] HOLBROOK, Frank B. ed. A Luz de Hebreus, 4ª ed. Engenheiro Coelho, SP: Unaspress, 2021, p. 16. A seguir: A Luz de Hebreus.40 [13] CORTEZ, Félix H. Carta aos Hebreus, 1ª ed. Tatuí, SP: Casa Publicadora Brasileira, 2021, p. 7. [14] Ibidem. [15] WHITE, Ellen G. La historia de la redención,p. 320. Disponible en https://egwwritings.org/read?panels=p1949.1475[1:-:-],p189.1484[0:-:-]&index=1 [16] A luz de Hebreus, p. 37. [17] Comentário Bíblico Andrews, v. 4,p. 467. [18] A luz de Hebreus, p. 12. [19] Ibidem, p. 47. [20] Ibidem, p. 17. [21] Comentário Bíblico Adventista do Sétimo Dia, v. 7, p. 417. [22] O Grande Conflito, p. 30. [23] A Luz de Hebreus, p. 45, 46. [24] Comentário Bíblico Andrews, v. 4, p. 471-526. [25] Bíblia de Estudo Andrews, Tatuí, SP: Casa Publicadora Brasileira, 2015, p. 1591. 2ª ed. da versão Almeida Revista e Atualizada, Barueri, SP: Sociedade Bíblica do Brasil, 1993. [26] Comentário Bíblico Adventista do Sétimo Dia, v. 7, p. 441. [27] Ibidem. [28] Para un estudio más detallado del sacerdocio de Cristo, véase: HOLBROOK, Frank B. O Sacerdócio Expiatório de Jesus Cristo, 1ª ed. Tatuí, SP: Casa Publicadora Brasileira, 2013. [29] Para estudiar la doctrina del santuario, véase: Nisto Cremos, 10ª ed. Tatuí, SP: Casa Publicadora Brasileira, 2022, p. 391-415; DE SOUZA, Elias Brasil. O Santuário Celestial no Antigo Testamento, Santo André, SP: Editora Academia Cristã, 2015; Holbrook, Frank B. ed. Doutrina do Santuário, 1ª ed. Engenheiro Coelho, SP: Unaspress, 1989. [30] Para un estudio de la tipología en las Escrituras, véase: DAVIDSON, Richard M. Typology In Scripture, Berrien Springs, Michigan: Andrews University Press, 1981 (aupress@andrews.edu); Tratado de Teologia Adventista do Sétimo Dia, 1ª ed. Tatuí, SP: Casa Publicadora Brasileira, 2021, p. 96, 97. [31] Comentário Bíblico Adventista do Sétimo Dia, v. 7,p. 480. [32] A Luz de Hebreus, p. 25. [33] MACCARTY, Skip. O DNA das Alianças, 1ª ed., Tatuí, SP: Casa Publicadora Brasileira, 2021, p. 63. [34] Ibidem, p. 46. [35] Comentário Bíblico Adventista do Sétimo Dia, v. 7, p. 441. [36] Sobre los temas del Éxodo y la Peregrinación en Hebreos, véase: RODRIGUEZ, p. 36-66; 77-81; A Luz de Hebreus, p. 42, 43. [37] Comentário Bíblico Adventista do Sétimo Dia, v. 2, p. 155. [38] DAVIDSON, Richard M. “In the Footsteps of Joshua”, Hagerstown, MD: Review and Herald, 1995, p. 26. [39] RODRIGUEZ, p. 62-64. [40] Ibidem, p. 55.
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