Hace algunas semanas tuve la oportunidad de conversar con un grupo de creadores de contenido de diferentes partes del mundo. Algunos trabajan profesionalmente con las redes sociales. Otros simplemente descubrieron que podían usar sus plataformas para compartir aquello en lo que creen.
En una de esas conversaciones, alguien me dijo algo que quedó dando vueltas en mi cabeza: “Pastor, la iglesia necesita entender que nuestro campo misionero se ha ampliado y hoy también se extiende al mundo digital. Las personas necesitan que les digamos con claridad que Jesús viene pronto”.
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Esa frase me hizo pensar. Hay jóvenes que están entendiendo que Dios está por hacer algo grande en nuestros medios. Al mismo tiempo, comprenden el desafío que tenemos como iglesia. Durante años hemos hablado de países, ciudades y comunidades que necesitan escuchar el evangelio. Ese desafío continúa vigente, pero hoy existe otro campo misionero que atraviesa prácticamente todas las fronteras. Está en nuestras manos y nos acompaña buena parte del día. Me refiero al ambiente digital.
Fue inevitable relacionar aquella conversación con
OneVoice27, una iniciativa mundial de la Iglesia Adventista del Séptimo Día que busca movilizar a la iglesia para proclamar de manera clara el evangelio de Jesucristo y la esperanza de su pronto regreso.
Una iglesia unida para proclamar
Cuando pienso en
misión, encuentro en Hechos 2 una imagen que ayuda a comprender lo que soñamos como iglesia. Jesús había dejado una misión a sus discípulos. Ellos debían llevar el evangelio hasta los confines de la tierra. Sin embargo, antes de salir, debían esperar el poder del Espíritu Santo.
El relato de Pentecostés comienza con una imagen sencilla y poderosa. Los discípulos estaban reunidos en un mismo lugar. Eran personas diferentes, con historias y personalidades diferentes, pero estaban unidos por un mismo propósito.
Entonces el Espíritu Santo descendió sobre ellos y los capacitó para comunicar el evangelio de una manera que ninguno habría conseguido por sus propias fuerzas. Jerusalén estaba llena de personas provenientes de distintas regiones del mundo conocido. Hechos 2 menciona partos, medos, elamitas, habitantes de Mesopotamia, Judea, Capadocia, Egipto, Roma y muchas otras regiones. Lo extraordinario es que aquellas personas escucharon hablar de las maravillas de Dios en sus propios idiomas.
El mensaje era uno, pero las formas de comunicarlo eran muchas.
Creo que allí encontramos un principio extraordinario para nuestro tiempo. La unidad de la iglesia no significa que todos debamos hablar de la misma manera, producir el mismo contenido o utilizar el mismo método. Dios puede utilizar nuestra cultura, nuestro idioma, nuestra profesión, nuestros dones y también nuestra creatividad para llevar el mismo evangelio a personas diferentes.
Pentecostés muestra una iglesia que recibió poder para comunicar.
OneVoice27 nace con el deseo de ver nuevamente a una iglesia unida para proclamar.
¿Por qué OneVoice27?
El nombre resume buena parte de lo que queremos expresar. Somos una iglesia mundial, presente en culturas y realidades muy diferentes, pero queremos levantar una voz unida alrededor de un mensaje que tiene a Jesús en el centro.
El año 2027 tiene también un significado especial. De acuerdo con la cronología profética que sitúa el bautismo de Jesús y el comienzo de su ministerio público en el año 27 d.C., en 2027 habrán transcurrido aproximadamente dos mil años desde aquel momento.
No queremos transformar esto simplemente en la celebración de una fecha. Queremos aprovecharla como una oportunidad para renovar nuestro compromiso con la misión que Cristo entregó a sus discípulos.
Por eso hablamos de una voz, un mensaje y una misión. Una voz representa a una iglesia que decide trabajar unida. El mensaje es Jesucristo, quien transforma vidas y hace nuevas todas las cosas. La misión es compartir ese evangelio y anunciar la esperanza que forma parte de nuestra identidad: creemos que Jesús muy pronto volverá.
Durante 2027, la Iglesia Adventista estará movilizada en diferentes partes del mundo. La misión llegará a las comunidades por medio de las iglesias locales, las nuevas generaciones tendrán oportunidades concretas de servicio y evangelismo, millones de libros llevarán un mensaje de esperanza a los hogares y diferentes iniciativas ayudarán a las personas a conocer más sobre la vida de Jesús. Cada lugar encontrará la mejor manera de participar, pero todos estaremos avanzando en una misma dirección.
Dentro de esa gran movilización existe un frente que considero especialmente desafiante para nuestro tiempo: el ambiente digital.
Una nueva ventana misionera
Durante décadas hemos hablado de grandes desafíos geográficos para la misión. Todavía existen regiones del mundo donde anunciar el evangelio requiere cruzar fronteras, aprender un idioma y comprender una nueva cultura. Necesitamos continuar enviando misioneros y llegando a esos lugares.
Sin embargo, hoy existe otra frontera que atraviesa países y culturas. Millones de personas pasan varias horas de su día frente a una pequeña pantalla que cabe en la palma de la mano.
Tal vez podríamos llamarla
la ventana 9:16 (es el formato de pantalla vertical del celular que se usa mucho para grabar vídeos). Es la ventana de nuestros teléfonos. Por allí pasan conversaciones, noticias, entretenimiento, relaciones y buena parte de la vida cotidiana. Allí las personas ríen y aprenden, pero también se comparan, sufren, buscan respuestas y enfrentan preguntas que muchas veces nadie conoce.
Si las personas están allí, la misión también necesita estar allí.
Esto no significa reemplazar la iglesia física por una iglesia digital. Tampoco significa reducir el evangelismo a la publicación de contenidos. Significa comprender que el primer contacto de una persona con el mensaje de Jesús puede ocurrir hoy a través de una pantalla.
Una conversación por WhatsApp puede terminar en un estudio de la Biblia. Un contenido en Instagram puede despertar una pregunta espiritual. Un video puede alcanzar a alguien que nunca entraría espontáneamente en una iglesia. Lo digital puede abrir una puerta para que después ocurra algo mucho más profundo: el encuentro entre personas.
Aquí aparece una de las grandes oportunidades de
OneVoice27.
No necesitamos ser influencers para influenciar
Cuando hablamos de movilización digital, es fácil imaginar inmediatamente a una persona con cientos de miles de seguidores. Pero la misión digital no pertenece solamente a quienes tienen grandes audiencias. Todos tenemos algún círculo de influencia.
Alguien puede comunicarse con miles de personas en Instagram, mientras otra persona mantiene contacto con familiares y amigos por WhatsApp. El tamaño de la audiencia cambia, pero la oportunidad de compartir esperanza continúa existiendo.
Por eso creo que necesitamos cambiar la pregunta. En lugar de preguntarnos cuántos seguidores tenemos, podemos preguntarnos cuántas de las personas que ya están conectadas con nosotros podrían conocer mejor a Jesús a través de nuestra influencia.
Esa perspectiva transforma el teléfono y el ambiente digital en herramientas misioneras.
No necesitamos que todos se conviertan en productores profesionales de contenido. Necesitamos personas conscientes de que también representan a Jesús cuando están conectados. Algunas veces será mediante un testimonio personal. En otras ocasiones será compartiendo un contenido, respondiendo una pregunta o iniciando una conversación. Lo importante es que nuestra presencia digital también refleje la esperanza que profesamos.
La movilización comienza ahora
En Sudamérica, el lanzamiento de
OneVoice27 será el 5 de septiembre de 2026. Aunque el gran énfasis mundial será durante 2027, no queremos esperar hasta entonces para comenzar.
Necesitamos prepararnos. Queremos aprender a comunicar mejor el evangelio, involucrar a las nuevas generaciones y ayudar a nuestras iglesias a comprender las oportunidades que existen en el ambiente digital. Sobre todo, necesitamos orar para que nuestra actividad no se transforme simplemente en más contenido compitiendo por algunos segundos de atención.
Durante 2027 habrá momentos en los que esta movilización digital acompañará iniciativas que la iglesia ya conoce. Los Diez Días de Oración, Semana Santa y los diferentes períodos de evangelismo serán oportunidades para que aquello que sucede dentro de nuestras iglesias también encuentre caminos para llegar a quienes están fuera de ellas. La distribución de un libro especial sobre la vida de Jesús ampliará todavía más esa conversación.
La tecnología no sustituye la relación humana y, cuando se usa correctamente, puede ser muyútil.
Una misión que ya está sucediendo
Al hablar tanto de 2027, alguien podría tener la impresión de que estamos esperando ese año para comenzar a ser relevantes. Nada podría estar más lejos de la realidad.
La Iglesia Adventista ya vive su misión todos los días. La vemos cuando ADRA llega a comunidades afectadas por emergencias y permanece allí para ayudar en la reconstrucción de vidas. La vemos en nuestras instituciones educativas, que forman a cientos de miles de estudiantes, y también en hospitales y centros de salud donde miles de personas reciben atención.
Otro ejemplo claro es
Basta de Silencio, un proyecto con más de 20 años de historia que trabaja en la prevención de la violencia y ayuda a generar conciencia sobre sus diferentes formas y ámbitos.
Pero nuestra misión encuentra su expresión más profunda cuando una persona conoce la Palabra de Dios.
Hoy millones de personas estudian la Biblia por medio de iniciativas adventistas. Al mismo tiempo, nuestras iglesias locales continúan abriendo sus puertas cada semana para recibir a quienes desean conocer más sobre Jesús. Pastores y miembros visitan hogares, enseñan la Biblia, oran con familias y acompañan a personas en momentos importantes de sus vidas.
Por eso
OneVoice27 no pretende iniciar la misión en 2027. Queremos unir y ampliar una misión que ya está sucediendo.
El desafío es aprovechar este momento para avanzar todavía más. Queremos involucrar a personas que quizás nunca imaginaron que podían ser misioneras. Queremos ocupar nuevos espacios y aprender nuevos lenguajes sin cambiar el mensaje que recibimos.
Lo que ningún algoritmo puede hacer
Hay algo que considero fundamental en toda esta conversación.
Podemos aprender sobre plataformas, algoritmos y estrategias. Podemos utilizar buenos equipos y aprovechar los avances de la inteligencia artificial. Podemos comprender mejor cómo las personas consumen contenidos y desarrollar formas creativas de comunicarnos con ellas.
Pero nada de eso puede hacer lo que solamente el Espíritu Santo puede realizar. Por eso vuelvo a Hechos 2.
Pentecostés no comenzó con una estrategia de comunicación. Comenzó con una iglesia que esperaba, oraba y dependía de Dios. Cuando el Espíritu Santo descendió, capacitó a personas comunes para llevar un mensaje extraordinario mucho más lejos de lo que ellas habían imaginado.
Necesitamos esa misma dependencia.
Nuestro desafío será permitir que Dios utilice cada herramienta disponible para que una persona encuentre a Jesús. El algoritmo puede ayudarnos a llegar hasta una pantalla. Solo el Espíritu Santo puede llegar al corazón.
¿Y si Dios quiere usar tu voz?
Aquella conversación con los creadores de contenido continúa resonando en mi mente. Nuestro campo misionero realmente se ha extendido al mundo digital.
Quizás durante mucho tiempo imaginamos la misión como algo que ocurría lejos de nosotros. Hoy podemos mirar nuestro teléfono y descubrir que allí también existe un campo misionero. Detrás de los contactos, seguidores y perfiles hay personas reales. Algunas están buscando respuestas. Otras necesitan esperanza. Muchas quizás nunca nos dirán que están atravesando una crisis, pero todos los días estarán frente a contenidos que influirán en la manera en que entienden la vida.
Ese es el espíritu de
OneVoice27: una iglesia mundial que decide unir su voz alrededor de un mensaje y una misión. Queremos decirle al mundo que Jesús hace nuevas todas las cosas y que la historia no camina hacia el vacío. Caminamos hacia el día en que veremos a nuestro Salvador regresar.
Por eso quiero terminar con una pregunta sencilla:
¿y si Dios quiere usar tu voz?
Tal vez no tengas miles de seguidores. No importa. Hay personas que te escuchan porque te conocen, confían en ti y forman parte de tu vida. Comienza con ellas. Usa las herramientas que ya tienes y habla de la esperanza que transformó tu vida.