Cómo hacer para que la inteligencia artificial encuentre nuestro contenido

Cómo hacer para que la inteligencia artificial encuentre nuestro contenido
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La relevancia en las respuestas de los sistemas de IA es un nuevo desafío para la comunicación cristiana. Ser fácil de encontrar se ha convertido en una cuestión de misión.

Haga una prueba sencilla. Pídale a ChatGPT, Google Gemini, Claude o a cualquier modelo de inteligencia artificial una recomendación sobre salud, educación o espiritualidad. Es muy probable que reciba una respuesta segura, bien redactada y, quizás, sin ninguna mención a su organización. Esto no es una coincidencia. Es el efecto de un cambio silencioso que está transformando de manera definitiva la forma como las instituciones son (o no son) encontradas. Este cambio tiene un nombre nuevo, aunque el concepto ya es conocido: GEO, sigla en inglés de Generative Engine Optimization. En español, algo así como optimización para motores de búsqueda generativos. En palabras simples, es el conjunto de prácticas que permite que una marca, una iglesia, un portal o un blog religioso sean citados por las inteligencias artificiales cuando alguien hace una pregunta.

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Para entender por qué esto es importante, vale la pena recordar cómo funcionaba todo hasta hace poco. Los buscadores tradicionales mostraban una lista de enlaces y permitían que usted eligiera dónde hacer clic. Las inteligencias artificiales hacen algo muy diferente: leen, resumen y entregan una respuesta ya elaborada. Y, al construir esa respuesta, deciden qué fuentes citar y cuáles ignorar basándose en criterios como autoridad, relevancia y confianza. Según Aggarwal et al. (2024), esta tecnología emergente “puede generar respuestas precisas y personalizadas, sustituyendo rápidamente a los motores de búsqueda tradicionales, como Google y Bing”. La inteligencia artificial no pregunta quién le agrada más. Ella decide por sí misma quién merece ser escuchado. Esto también se aplica a los temas de fe. Cuando alguien escribe “¿cuál es la posición de los adventistas sobre la salud mental?” o “¿qué hace la Iglesia Adventista del Séptimo Día en el ámbito de la educación?”, la IA responde basándose en lo que encuentra en internet y en cuán consistente, actual y citado por otras fuentes confiables es ese contenido. Si los portales, páginas web y blogs adventistas no están preparados para este nuevo entorno, la respuesta vendrá de otro lugar. O, peor aún, ninguna respuesta adventista aparecerá. El GEO no es un asunto exclusivo del equipo de tecnología. Es una cuestión estratégica de misión: si nuestro mensaje no es encontrado, no es escuchado. Y necesita ser escuchado para que, por la acción del Espíritu Santo, transforme vidas.

¿Qué “ve” la IA cuando observa nuestra organización?

Es importante saber que nosotros, los seres humanos, especialmente los cristianos, tenemos mucho que hacer en este proceso. Y aquí surge un aspecto interesante. Los criterios que las inteligencias artificiales utilizan para seleccionar una fuente de información se parecen mucho a algo que estudiamos en la comunicación organizacional: la reputación. Para ser citado por una IA, su contenido necesita demostrar cuatro aspectos:
  • Autoridad en el tema: ¿Habla sobre el asunto de manera consistente a lo largo del tiempo o solo ocasionalmente?
  • Confiabilidad: ¿Sus informaciones son verdaderas, precisas y fáciles de verificar?
  • Relevancia: ¿Lo que publica responde a las preguntas que las personas realmente hacen?
  • Presencia en la red: ¿Otras fuentes confiables mencionan y citan su trabajo?
No basta con ser visible en el mundo físico; también es necesario tener una presencia sólida en el entorno digital. Los valores, principios, historia e identidad de nuestra Iglesia deben poder encontrarse en las respuestas generadas por los modelos de IA. Es lo que algunos ya llaman GBO (Global Brand Optimization) o, en términos simples, cómo fortalecer una marca en las búsquedas digitales actuales. “En esencia, se trata de asegurar que los sistemas de IA encuentren la historia de la organización de manera fiel y consistente”, enseña el especialista Bruno Rodrigues.

Qué evitar para mejorar la credibilidad

Una organización que publica de manera esporádica, que no mantiene un lenguaje consistente, que no es citada fuera de sus propios sitios y páginas, y que no responde a las dudas de su público, simplemente comienza a dejar de existir para la IA. Puede tener décadas de historia, miles de miembros y una misión noble. Pero si su presencia digital no comunica autoridad, corre el riesgo de ser ignorada. La credibilidad no se declara; se demuestra. Y la autoridad digital no es vanidad institucional, sino un requisito previo para que nuestro mensaje llegue a las personas adecuadas en el momento exacto en que buscan respuestas.

¿Qué tiene que decir la Biblia acerca de ser encontrado?

El famoso Sermón del Monte, pronunciado por Jesucristo, debería ser considerado de manera estratégica por todos los comunicadores cristianos. “Ni se enciende una luz y se pone debajo de una vasija, sino sobre el candelero para que alumbre a todos los que están en casa” (Mateo 5:15). Jesús no estaba enseñando a esconderse por humildad. Estaba hablando de posicionamiento: la luz solo tiene valor cuando es visible, accesible y está en el lugar correcto. En el fondo, quizás la pregunta que la lógica del GEO nos plantea es espiritual: ¿estamos colocando nuestra luz en el lugar adecuado para iluminar a muchos? Tener un contenido excelente que nadie encuentra es la versión moderna de una lámpara oculta. Y eso es precisamente lo que ocurre cuando una organización con una misión tan importante deja de cuidar su presencia en los lugares donde las personas buscan respuestas hoy, incluidos los sistemas de inteligencia artificial. De esto podemos extraer algunas lecciones. Una de ellas tiene que ver con la integridad. La IA valora aquello que es considerado verdadero, consistente y verificable. Es esencial pensar en la transparencia, no solo como un valor cristiano, sino también como un requisito técnico para existir en este nuevo entorno. Y existe una última lección: la perseverancia. La autoridad digital no se construye con una única campaña, proyecto, programa o evento. Nace de años de publicaciones constantes, de fuentes que se citan mutuamente y de una narrativa coherente. Curiosamente, es muy parecido a lo que la Biblia llama testimonio: una vida que, con el paso del tiempo, demuestra en la práctica en lo que afirma creer.

Por dónde comenzar

  • Haga una radiografía de su contenido: ¿responde a las preguntas que las personas hacen a las IA sobre los temas que domina su organización?
  • Apueste por la constancia: para el GEO, publicar de manera regular y temática vale más que grandes campañas aisladas.
  • Construya referencias externas: procure que medios de comunicación relevantes y aliados citen sus contenidos, pues esto amplía su autoridad dentro de la red.

Referencias
  1. AGGARWAL, Pranjal; MURAHARI, Vishvak; RAJPUROHIT, Tanmay; KALYAN, Ashwin; NARASIMHAN, Karthik; DESHPANDE, Ameet. GEO: Generative Engine Optimization. In: ACM SIGKDD CONFERENCE ON KNOWLEDGE DISCOVERY AND DATA MINING, 30., 2024, Barcelona. Proceedings [...]. New York: ACM, 2024. p. 5-16. Disponible en: https://doi.org/10.1145/3637528.3671900. Acceso el: 17 jun. 2026.
  2. RODRIGUES, Bruno. Reputação, confiança e competitividade na era da IA generativa. In: MENEZES, Dario; CAVALLIERI, Marcia (org.). Gestão da reputação e competitividade empresarial: a força da confiança que move marcas, mercados e estratégias. São Paulo: Matrix, 2026. p. 168.
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