Okohira, Grainger y el nacimiento del adventismo en Japón relatan cómo la amistad y la misión dieron origen a la obra adventista.
Por Tadashi Ino y Dennis Pettibone | Mundo
9 junio, 2026
Este artículo se basa en la biografía de Teruhiko Okohira, escrita por Tadashi Ino, y en la biografía de William Grainger, escrita por Dennis Pettibone y publicada en la Enciclopedia de los Adventistas del Séptimo Día (ESDA, por sus siglas en inglés). Fue preparado por Dragoslava Santrac, editora jefe de la ESDA. —Editores.
A finales del siglo XIX, mientras Japón comenzaba a abrirse al mundo moderno y la Iglesia Adventista del Séptimo Día despertaba a su misión global, dos personas de orígenes muy diferentes fueron unidas por un mismo sentido de vocación sagrada. Teruhiko Okohira fue un estudiante japonés que creció en la encrucijada entre una cultura samurái en declive y las ideas occidentales. William Calhoun Grainger fue un educador estadounidense marcado por la guerra y las pérdidas. Su historia es la de un trabajo paciente y una fidelidad silenciosa que, juntos, sentaron las bases del adventismo en Japón.
Teruhiko Okohira nació el 12 de diciembre de 1865 en Kagoshima, Japón. Era el quinto hijo de Gendazaemon Okohira. Su familia pertenecía a una clase influyente en una época en la que Japón atravesaba una transformación, pasando de un shogunato feudal aislado a una potencia mundial occidentalizada e industrializada. El antiguo orden samurái, que había sido la columna vertebral de la sociedad japonesa, estaba perdiendo rápidamente su lugar durante la era Meiji (1868-1912). Para el joven Okohira, este cambio trajo tanto incertidumbre como oportunidades.
Al darse cuenta de que el antiguo camino samurái ya no garantizaba el éxito, Okohira se matriculó en Keio Gijuku, una reconocida escuela privada de Tokio. Allí tuvo contacto con las ideas y la educación occidentales, pero una enfermedad lo obligó a interrumpir sus estudios y regresar a casa. Después de recuperarse, estudió inglés en Kobe y Yokohama, convencido de que dominar ese idioma le abriría más oportunidades en el extranjero.
Su ambición lo llevó a viajar a Estados Unidos en 1886 o 1887, con la esperanza de convertirse en un empresario exitoso. Se matriculó en la escuela comercial estatal de California. Sin embargo, el mayor cambio de su vida no vendría de los negocios, sino de la fe.
La bondad que abrió el corazón
Una amable invitación cambió el rumbo de la vida de Okohira. Mientras estaba en California, aceptó compartir una comida con una familia cristiana. La cálida hospitalidad de aquel hogar le causó una profunda impresión. El cristianismo, que hasta entonces era poco más que una religión occidental distante, se volvió de pronto algo personal y convincente.
Esta experiencia despertó un verdadero interés por el cristianismo, y finalmente se unió a la Iglesia Metodista. Su decisión tuvo un costo. Cuando su familia en Japón se enteró, dejó de apoyarlo económicamente. Aun así, Okohira estaba decidido a continuar estudiando y preparándose para el ministerio en el Instituto Bíblico Moody. Para mantenerse, trabajó en un hotel en Paso Robles, California.
“Tranquilo, humilde y trabajador, dedicó su vida al crecimiento de la iglesia que su mentor ayudó a fundar”. La fe de Okohira era genuina, pero su caminar espiritual todavía estaba en desarrollo.
Descubriendo el mensaje adventista
En el verano de 1892, Okohira asistió a reuniones campestres adventistas dirigidas por H. F. Courter, profesor del Healdsburg College, institución predecesora del Pacific Union College. Estas reuniones lo acercaron a un grupo dedicado al estudio de la Biblia y a la misión. Dos estudiantes de Healdsburg, entre ellos Herbert H. Dexter, mostraron un interés especial por él. Dexter visitaba diariamente la habitación de Okohira para estudiar la Biblia y orar juntos. Junto con otro japonés, el señor Oyama, Okohira reflexionó profundamente sobre las enseñanzas que discutían.
Al finalizar las reuniones campestres, conoció a William C. Grainger, presidente del Healdsburg College, quien se convertiría en su mentor y colaborador misionero. Grainger percibió la sensibilidad espiritual de Okohira y su capacidad para conectar culturas diferentes. Lo invitó a estudiar en Healdsburg y le ofreció apoyo financiero.
Okohira aceptó con alegría. Ese otoño fue bautizado por R. S. Owen, marcando así su compromiso con la fe adventista.
Un voluntario para Japón
Al acercarse al final de sus estudios, en junio de 1894, Okohira habló durante un culto de viernes por la noche. Compartió su profundo deseo de regresar a Japón con el mensaje adventista, pero explicó que necesitaba que alguien lo acompañara. Entonces, preguntó si había algún voluntario dispuesto a ir con él.
Grainger no estaba presente esa noche, pero sí su esposa, Elizabeth. Ella respondió inmediatamente al llamado de Okohira, entusiasmada con la posibilidad de realizar obra misionera en Japón. Cuando más tarde habló con su esposo acerca de su deseo, Grainger estuvo de acuerdo en que debían acompañarlo. Aquella decisión definiría el rumbo de la obra adventista en Japón.
Preparación del camino entre la diáspora japonesa
Antes de partir hacia Japón, Okohira ya participaba en la obra misionera entre los japoneses emigrados. En 1893, mientras estudiaba en Healdsburg y con el apoyo de la Asociación de California, ayudó a fundar la Kinmon Waei Gakko (Escuela de Japonés-Inglés Golden Gate) en San Francisco.
La escuela pronto se hizo conocida entre los inmigrantes japoneses. Los alumnos aprendían inglés y habilidades prácticas, y algunos también abrazaron la fe adventista. En 1894, la Kinmon Waei Gakko era la escuela japonesa más grande de San Francisco, superando a instituciones similares administradas por otras denominaciones. Estos primeros éxitos confirmaron la convicción de Okohira de que la educación y la fe podían trabajar juntas con éxito.
Grainger: del campus al campo misionero
William Grainger tenía una historia muy diferente. Nació el 21 de enero de 1844 en Warrensburg, Misuri, y creció en una familia numerosa durante la Guerra Civil Estadounidense. Aún joven, se alistó en el Ejército de la Unión, participó en combates y fue un prisionero de guerra.
Después de la guerra, trabajó como maestro de escuela pública y se casó con Elizabeth Work en 1872. Tuvieron tres hijos: Susana, Andrew y Gertrude. Su familia tuvo tanto alegrías como pérdidas, incluida la muerte prematura de su hijo Andrew a los 20 años. Cuando los problemas agrícolas pusieron fin a su labor docente en Misuri, Grainger se trasladó a California en busca de nuevas oportunidades.
En California, él y Elizabeth conocieron a su vecino Abram LaRue, un misionero adventista que les presentó la fe adventista. La aceptaron plenamente, y poco después Grainger comenzó a dirigir reuniones de evangelismo. Los líderes de la iglesia apreciaron sus habilidades pedagógicas y lo invitaron a enseñar en el recién fundado Healdsburg College, en el condado de Sonoma, región de North Bay, California. Después de cuatro años, fue nombrado presidente de la institución.
William Grainger (al centro) aparece fotografiado junto a su esposa, Elizabeth, y sus hijos. (Foto: Archivos de la Asociación General de los adventistas del séptimo día)
El liderazgo de Grainger era personal y profundamente pastoral. Bajo su administración, Healdsburg College prosperó como un centro de formación para obreros con espíritu misionero. “Mediante su ejemplo”, escribió el historiador Walter Utt, “los alumnos aprendieron bondad, compasión y consideración por los demás”. Siempre estaba dispuesto a ayudar a un alumno, ya fuera colaborando con las tareas escolares o llevando a un estudiante gravemente enfermo a su casa para que se recuperara. Un episodio ilustra el tipo de persona que era. Cuando llegó un cargamento de duraznos que requería atención inmediata y la cocinera estaba de vacaciones, en lugar de llamarla de regreso, él “se puso un gran delantal y los enlató él mismo”.¹
Aunque Healdsburg prosperaba, Grainger renunció a la presidencia en 1894. Lo que parecía un revés profesional terminó convirtiéndose en un nuevo comienzo. Ese mismo año fue ordenado al ministerio y poco después aceptó unirse a Okohira para llevar el mensaje adventista a Japón.
El 3 de noviembre de 1896, Okohira y los Grainger partieron hacia Japón enviados por la Asociación General. Las tormentas retrasaron el viaje, pero llegaron al puerto de Yokohama el 19 de noviembre. Para Okohira, fue un momento histórico. “Este día”, escribió, “es el primer día memorable en que un misionero de nuestra Iglesia llega para el ministerio en Japón”.²
Plantar el adventismo en Tokio
Después de evaluar sus opciones, Okohira y Grainger eligieron a Tokio como base de operaciones. Alquilaron una pequeña casa en Azabu-ku Nishi-machi y comenzaron su labor. Okohira trabajaba como traductor, maestro, evangelista y editor, mientras que Grainger dirigía, enseñaba y brindaba atención pastoral.
Juntos fundaron Owari no Fukuin (El evangelio de los últimos días), la primera revista adventista en japonés. La publicación rápidamente ganó reconocimiento y ayudó a difundir ampliamente las enseñanzas adventistas. También abrieron la Escuela Bíblica Japonés-Inglés Shiba, la primera escuela adventista de Japón.³
Algunos de sus alumnos tomaron decisiones que influirían en el futuro de la Iglesia en ese país. El oficial militar Hide Kuniya y el doctor Mokutaro Kawasaki aceptaron las creencias adventistas y abandonaron sus empleos para permanecer fieles a su fe. El 24 de abril de 1899, Grainger bautizó a Kawasaki, Kuniya y otros dos japoneses, evidenciando el impacto de su testimonio cristiano. A finales de ese mismo año, se organizó la primera Iglesia Adventista del Séptimo Día en Japón con 13 miembros.
Pérdida y legado
Trágicamente, apenas tres años después del inicio de la misión, la joven obra adventista sufrió una pérdida devastadora. El 31 de octubre de 1899, William Grainger falleció tras una breve enfermedad a los 55 años. Su hija Gertrude afirmó que él era tranquilo, atento y que “confiaba en los brazos de Dios todo el tiempo”.⁴ Okohira predicó el sermón fúnebre, honrando a su maestro, mentor y compañero de misión. Grainger fue sepultado en el Cementerio Aoyama, en Tokio, dejando tanto su obra como sus restos en Japón. Elizabeth y sus hijos regresaron a Estados Unidos.
Después de la muerte de Grainger, Okohira asumió mayores responsabilidades, decidido a continuar la obra. En 1907, W. W. Prescott lo ordenó al ministerio evangélico, convirtiéndolo en el primer pastor adventista japonés. Ese mismo año, el 14 de agosto, se casó con Aiko Ogata. Tuvieron cuatro hijos y dos hijas. Durante casi cuarenta años, Okohira fue uno de los principales líderes de la Iglesia Adventista en Japón, desempeñándose como pastor, administrador, editor, educador y director escolar. También participó como delegado en los congresos de la Asociación General de 1913 y 1936. Tranquilo, humilde y trabajador, dedicó su vida al crecimiento de la iglesia que su mentor había ayudado a iniciar.
Una misión que perdura
Teruhiko Okohira falleció el 8 de diciembre de 1939 y fue sepultado en el Cementerio Tama, en Tokio. Partió silenciosamente, tal como había vivido, dejando un legado marcado por la humildad y la fidelidad. Las instituciones que dirigió, las publicaciones que editó y las personas a quienes ayudó demostraron que su misión estaba construida sobre el sacrificio y la gracia.
La historia de Okohira y Grainger nos recuerda que la obra misionera rara vez está marcada por éxitos repentinos. Crece a través de la amistad, la educación, la enseñanza paciente, el sacrificio y la confianza constante en Dios. Su viaje desde California hasta Japón también nos recuerda que el evangelio puede atravesar culturas, generaciones y distancias hasta que la misión se cumpla, siempre que haya personas dispuestas a responder al llamado.
La versión original de este artículo fue publicada por la Adventist Review.Referencias:
Walter Utt, Uma Montanha, Uma Piqueta, Uma Faculdade, 3ª ed. ([Angwin, Calif.:] Pacific Union College, 1996), pp. 11-14. ↩︎
Teruhiko Okohira, "Reminiscência", citado em Tsumoru Kajiyama, Shimeini Moete: Nihon Sebunsudeadobenchisuto Kyoukaishi (A História da Igreja Adventista do Sétimo Dia Japonesa) (Yokohama, Kanagawa, Japão: Fukuinsha, 1982), p. 21. ↩︎
W. D. Burden, "Japão," The Missionary Magazine, abril de 1900, p. 179. ↩︎
"Outro Trabalhador Caído", Australasian Union Conference Record, 1º de fevereiro de 1900, p. 16. ↩︎