Desde la cabina de un camión, estudios bíblicos conectan EE.UU. y la India
Por Adm1n
Imagen Referencial
Adventista usa su camión para compartir estudios bíblicos con una comunidad a 13 mil kilómetros de distancia.
Por Paola Mora Zepeda, Associação Kentucky-Tennessee | Mundo
15 abril, 2026
La mayoría de las mañanas, Scott Smith comienza su jornada laboral como muchos otros camioneros: se despierta antes del amanecer, sube a la cabina de su camión y se prepara para largas horas en la carretera. Pero para él, esas primeras horas también se han convertido en un punto de encuentro que atraviesa casi la mitad del mundo. Desde hace meses, Smith dedica sus mañanas a llamadas por WhatsApp con un hombre al que nunca ha conocido en persona, dirigiendo estudios bíblicos mientras recorre con su camión las carreteras de Kentucky, en Estados Unidos.
Al otro lado de la llamada, a unos 13 mil kilómetros de distancia, en Maharashtra, India, Prakash Patil[*] escucha, estudia y comparte con su comunidad lo que ha aprendido. “Todo comenzó con un simple mensaje”, contó Smith. “Patil se puso en contacto y dijo: ‘Hola, hermano. Dios lo bendiga a usted y a su familia. Por favor, ore por mi ministerio’”.
Prakash Patil y su esposa, Meena, preparan alimentos para los niños de su congregación. Al vivir en un contexto donde el evangelismo puede traer consecuencias, encontraron en la alimentación una forma eficaz de conectarse con la comunidad. (Foto: Wendy-Lynn Dunn)
El inicio de la conversación
El mensaje llegó a través de Facebook. Patil, un predicador cristiano que trabaja en una región donde el cristianismo representa solo una pequeña parte de la población, fue presentado a Smith de manera indirecta por Jayah Shah, una india que anteriormente asistía a la iglesia adventista de Leitchfield, en Kentucky, de la cual Smith es miembro. Convencida de que ambos podrían conectarse, Shah compartió sus perfiles en Facebook.
“Ella tenía razón”, contó Smith. “Cuando Patil me pidió oración por su ministerio, quise saber más, y me contó que enseñaba a niños de su comunidad acerca de Jesús”.
Smith afirmó que el momento en que recibió el mensaje llamó su atención. Participaba en el campamento de la Asociación Kentucky-Tennessee en 2025, donde días de mensajes y comunión ya habían enfocado su atención en la misión. Cuando Patil se contactó pidiendo oración, Smith respondió casi de inmediato, llamándolo esa misma semana, mientras aún se realizaba el campamento.
Durante una de las primeras conversaciones, Smith, quien conoció el sábado a través de su estudio personal de la Biblia en 2016, preguntó a Patil si estaba familiarizado con esa enseñanza bíblica. Patil no lo estaba y le pidió que le enseñara.
“Era todo lo que necesitaba escuchar”, añadió Smith, recordando al hombre etíope de la Biblia que pidió ayuda para entender las Escrituras.
Estudiando desde un camión en la carretera
Con una diferencia de 10 horas entre Kentucky y la India, ambos comenzaron estudios bíblicos regulares durante el campamento y continuaron después, con Smith llamando desde su camión por la mañana mientras Patil participaba desde su casa, ya entrada la noche. Los estudios a menudo duraban más de una hora y, en poco más de una semana, Patil llegó a una convicción que transformó su ministerio.
“Cuando comencé a estudiar la Biblia con el hermano Scott, no comprendía la hermosa verdad del sábado”, afirmó Patil. “Tenía el deseo de entender qué significaba y por qué es importante para la oración y la adoración. Al estudiar cada día, comprendí su propósito y sus bendiciones, y entendí que debía compartirlo con mi pueblo”.
Smith dice que quedó impresionado por la rapidez con la que Patil respondió a lo aprendido. “Hizo un gran cartel con Éxodo 20:8: ‘Acuérdate del día de reposo para santificarlo’, y lo colocó en su lugar de ministerio”, contó Smith. "Quedé impresionado", afirmó.
Smith animó a Patil a dar el siguiente paso, compartiendo las Escrituras de manera aún más amplia.
Prakash Patil posa con niños a quienes alimenta y enseña todos los sábados por la mañana. A través de este ministerio, muchas familias han buscado respuestas en la Biblia. (Foto: Wendy-Lynn Dunn)
“Le dije: ‘¿Sabes lo que necesitas hacer? Volver a la imprenta’”, contó Smith. “Le dije que le enviaría versículos bíblicos para que los imprimiera en inglés, maratí e hindi y los distribuyera. Pero me dijo que no podía hacerlo debido a la persecución en la región”, comenta Smith.
Sirviendo en un contexto vulnerable
Según Patil, su ministerio funciona bajo constante cautela. En su región, evangelizar abiertamente entre adultos puede traer serias consecuencias, y distribuir materiales religiosos impresos puede ser peligroso. Debido a estos riesgos, él y su esposa, Meena, han concentrado gran parte de sus acciones en alimentar a niños de su vecindario vulnerable, muchos de ellos provenientes de familias hindúes o musulmanas.
“Hay límites para lo que podemos hacer públicamente”, explicó Patil. “Necesitamos pensar cuidadosamente cada paso, por eso servimos a las familias de maneras que brinden ayuda sin generar riesgos”.
A través de los niños, Patil ha visto cómo la fe llega a familias enteras. Al principio, los padres envían a sus hijos porque saben que habrá alimento. Con el tiempo, a medida que los niños regresan a casa hablando sobre lo que aprendieron, los padres se interesan y comienzan a hacer preguntas.
“Hoy estamos viendo grandes bendiciones y creciendo en la Palabra”, destacó Patil. “Es un comienzo pequeño. A veces tengo dificultad para responder a las preguntas de las personas, entonces ayuno y oro por orientación, y veo cómo Dios sigue ayudándonos, incluso a través del hermano Scott, quien desde su caminón también me brinda orientación”.
Además, todos los sábados la pareja prepara una comida vegetariana caliente para adultos de la comunidad que llegan con hambre. Junto con el alimento, comparten momentos de oración y lecciones bíblicas. En su aldea, según Patil, comer todos los días es considerado un signo de riqueza.
“Puedo ser pobre en alimento”, subrayó Patil, “pero soy rico en Jesús”.
Al conocer mejor el ministerio y los desafíos que su amigo enfrenta, Smith decidió que la situación debía ser compartida con su propia iglesia. Tras escuchar la historia, los miembros acordaron ofrecer apoyo, ayudando a cubrir comidas, materiales escolares para los niños y elementos necesarios para la adoración.
Juntos en la misión
Cerca de seis meses después del primer contacto entre Smith y Patil, en noviembre de 2025, las donaciones de los miembros de la iglesia de Leitchfield permitieron adquirir un conjunto para la Santa Cena y realizar una comida comunitaria. Posteriormente, el grupo viajó aproximadamente una hora hasta la iglesia adventista del séptimo día más cercana, donde seis personas de la comunidad de Patil fueron bautizadas.
Además de las personas bautizadas, otras cuatro continúan estudiando la Biblia. (Foto: Scott Smith)
“Sé que Dios está transformando vidas y hay alegría en el cielo”, contó Patil. “Mi familia y las personas de mi iglesia comprendieron la bendición y la verdad. Aquel día (de los bautismos) me recordó que Dios está con nosotros.”
Los miembros de la iglesia de Leitchfield continúan reuniendo ofrendas semanales para apoyar el ministerio de Patil, y cuatro personas de su comunidad siguen estudiando la Biblia en preparación para el bautismo.
Continuidad del trabajo
A veces, después de largos días de trabajo y horas en la carretera con su camión, Smith llega a casa, se viste con traje y participa, como predicador invitado, en el grupo de estudio bíblico de Patil. Afirma que esta experiencia ha fortalecido su convicción de que Dios actúa a través de quienes están dispuestos a responder.
“Yo no soy nadie”, destaca Smith. “Soy solo un viejo clavo oxidado en la pared, del que espero que las personas puedan ver colgado un cuadro de Jesús. [...]No fui yo quien salió a buscar a alguien al otro lado del mundo (como Patil). Fue él quien vino a mí. Él tocó la puerta de mi camión. Todo lo que yo hice fue abrirla”.
[*] El nombre fue cambiado por razones de seguridad.
La versión original de esta noticia fue publicada en el sitio web de la Unión Sur, Southern Tidings.