3 millones de personas se beneficiaron gracias a las acciones sociales de los adventistas en 2025

3 millones de personas se beneficiaron gracias a las acciones sociales de los adventistas en 2025
Imagen Referencial

Por medio del trabajo de voluntarios e instituciones, la Iglesia Adventista distribuyó alimentos, ropas y atención en emergencias.

“No soy de hablar mucho, me gusta más actuar y poner las manos a la obra”, define Juliete Cabral Miranda, coordinadora de Acción Solidaria Adventista (ASA) para parte de los estados de Pará y Amapá, Brasil. La frase de Juliete, profesora jubilada que dedica su tiempo casi integral al prójimo, es el eco de un ejército de miles de voluntarios que, en 2025, transformaron los recursos y su tiempo en esperanza por toda Sudamérica. En Belém, donde la lluvia muchas veces dicta el ritmo de la vida, la actuación de ASA probó que la relación humana es la base de cualquier estadística. Alimentos, cursos y ladrillos fueron solo los medios para cumplir el mandato de Cristo: amar al prójimo como a sí mismo.

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Una de las vidas alcanzadas por este mandamiento fue la de Maria Cristina Silveira. Hace seis años, lo que ella consideraba su casa era un aglomerado precario de madera, sin baño o resistencia al agua. Mientras vendía dulces en el semáforo para sustentar a su hijo y a su esposo enfermo, Cristina encontró la Heladera Solidaria, un proyecto que es parte de las 30.195 iniciativas comunitarias que ASA mantuvo durante el último año. Allí, el encuentro con una voluntaria llamada Marlinda lo cambió todo. Al darse cuenta de que la casa de la familia “se iba al fondo” con las lluvias, la iglesia y el Club de Conquistadores movilizaron una colecta. Hoy, Cristina tiene paredes de ladrillo, un techo y un baño propio. Aunque su esposo falleció en diciembre de 2025, él falleció viendo el inicio de un sueño. El impacto no solo fue físico: el 8 de marzo de 2026, Cristina fue bautizada, sumándose a las 108.759 personas que encontraron en la asistencia social la puerta de entrada para una nueva fe por medio del estudio de la Biblia.

Rescate de la dignidad

Del otro lado de la ciudad, el representante comercial Alexandre Rosário descubrió que el hambre de las calles no siempre es por comida. Hace unos seis meses, conoció a Flávio y Aldemir en los bancos de su propia iglesia. Pero algo le llamó la atención. Se acercó a ellos, los llevó a comer y, cuando fue a llevarlos a su casa, descubrió que, en realidad, su casa era en el fondo de una agencia bancaria. Alexandre entendió la urgencia de compartir lo que tenía con los que más lo necesitaban. Entonces comenzó a participar del proyecto “Cariño Caluroso”, que mensualmente lleva comidas a personas en situación de calle. Pero vino una sorpresa: “Ellos me decían: ‘Alexandre, no pasamos hambre en la calle. Lo que falta es afecto’. Muchas personas sacan fotos para mostrar en la iglesia, pero no entregan lo que prometen”, se desahoga el voluntario, entre lágrimas.
En el centro, Alexandre ora con los beneficiarios de proyectos sociales desarrollados por voluntarios adventistas en Pará. (Foto: Kenio Pantoja)
Negándose a ser solo una estadística más de “ayuda pasajera”, Alexandre acompañó (y acompaña) a siete hombres. Por medio de sus conexiones, Eduardo volvió a estudiar, Aldemir consiguió trabajo en otra ciudad y Flávio buscó tratamiento para la dependencia química. Seis de ellos ya fueron bautizados. Pero él resalta que algunos meses de ayuda no van a quitar años de trauma y sufrimientos que pasaron en la calle. Las acciones coordinadas en ocho países sudamericanos (Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Ecuador, Paraguay, Perú y Uruguay), con el proyecto Más Amor en Pascua, recaudaron casi 4,5 toneladas de alimentos. Ese esfuerzo individual y colectivo integran el balance de ASA que, en 2025, ayudó a cerca de 2 millones de personas.

Atención a emergencias

La Agencia Adventista de Desarrollo y Recursos Asistenciales (ADRA) también está haciendo la diferencia en la vida de las personas. Entre atención a desastres naturales como los tornados que devastaron el Paraná en noviembre del último año. Al pasar por Argentina, Brasil, Chile, Ecuador, Paraguay, Perú y Uruguay, fueron 437 proyectos y más de 1 millón de personas beneficiadas por medio de tarjetas multipropósito, cursos de profesiones, deportes, atención psicosocial, cuidado a refugiados, entre otros.

Enseñando a pescar

Además de la asistencia a emergencias, tanto ASA como ADRA se enfocan en la autonomía, ofreciendo herramientas que tienen como objetivo dar condiciones dignas y permanentes a las familias. Para Juliete, el secreto de la eficacia social se encuentra en la intensidad de la búsqueda espiritual. “A veces, las personas dicen que no saben hacer algo, pero tienen que insistir, armar un equipo y buscar proyectos”, incentiva. En otros proyectos, los adventistas voluntarios también salvaron vidas por medio de la donación de sangre. Fueron casi 180 mil donantes en el proyecto Vida por Vidas. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), esas donaciones tienen el potencial para salvar más de 700 mil vidas. Con el objetivo de enseñar e incentivar la solidaridad desde la infancia, la Educación Adventista, por medio de sus proyectos sociales, donó más de 80 mil canastas básicas, cerca de 200 mil piezas de ropa y otros ítems de necesidad básica. El balance social de 2025 no muestra solo números, sino que también es el registro de que la dedicación de voluntarios como Alexandre y la persistencia de personas como Juliete son lo que realmente transforma la realidad y ameniza el sufrimiento de tantas personas. Vea un infográfico con los datos:

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