Una llamada inesperada cambió el rumbo de la semana de Luz Micaela Florentín Centurión. En medio de sus responsabilidades laborales y su deseo de ser fiel a sus convicciones, decidió hacer algo simple pero poderoso: orar. Lo que ocurrió después, asegura, fue una respuesta clara de Dios.
Luz es miembro de la Iglesia Adventista de Villa Ygatimí, en el departamento de Canindeyú, Paraguay. Durante el proyecto de los
10 Días de Clamor 365 Días de Oración, participó activamente en los momentos de estudio y clamor espiritual, sin imaginar que viviría una experiencia que fortalecería aún más su fe.
Lea también:
Desde 2025 trabaja como ayudante de cocina en una escuela pública de su comunidad. “Al principio todo era normal. Trabajábamos de lunes a viernes y en los programas realizados viernes de noche o algún festival, yo no participaba”, explica.
Además cuenta que, como conocía de la palabra de Dios y que se debe guardar el sábado, desde la puesta del sol de viernes, hasta la puesta del sol del sábado (Éxodo 20:8-1; Levíticos 23:32; Lucas 23:54), sus compañeros la respetaban mucho, y nunca tuvo que participar de esas festividades.
En 2026 su contrato y el de sus compañeras fueron renovados, lo que la llenó de alegría porque podría seguir sirviendo a los niños de la escuela junto a sus amigas. Sin embargo, antes del inicio de clases, surgió una situación que puso a prueba su confianza en Dios. Tendría que ayudar con algunas mercaderías que llegarían el sábado a la escuela. Fue allí cuando comenzó a orar con más fervor.
“Entonces empecé a orar pidiéndole a Dios que pudiera acomodar el día para que yo pudiera ayudar a mis compañeras de trabajo y así preparar todo para el comienzo de las clases”, cuenta Luz.
La respuesta a su oración
A las 15:00 horas del viernes recibió una llamada por la que le avisaron que la mercadería llegaría en ese momento y que necesitaban que ella apoyara. “Me emocioné dándole gracias a Dios porque escuchó mí oración”, expresa Luz.
Cuando llegó al colegio, todos bajaron las mercaderías, pero faltaban las verduras y algunos otros implementos de la cocina. Entonces, pidieron que todos vuelvan el sábado por la mañana para ayudar. Luz le pidió a su compañera que la cubra ese día ya que ella no trabajaba en sábado, y su compañera la entendió.
“Justo estábamos con el inicio de la semana de oración y clamor, entonces oré a Dios para que el pudiera hacer su voluntad”, señaló. Luz confió y entregó en las manos de Dios ese pequeño problema y luego de unas horas, la llamaron para avisarle que el camión no llegaría el sábado, sino el domingo. “Una vez más le dí gracias al Todo Poderoso porque el me demostró su amor por mí, escuchó mi oración y respondió mi clamor”, enfatiza.
“Hoy puedo decir que Dios si escucha nuestras oraciones de acuerdo a lo que le pedimos y según su propósito. Clama a mí y yo te responderé y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces (Jeremías 33:3)”, afirma Luz con convicción.
Un programa para orar
Los
10 días de oración es un proyecto anual de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, que por varios años ha incentivado a los miembros adventistas, durante 10 días, a dedicar más tiempo para orar a Dios y pedir por un reavivamiento en su vida.
Este 2026, la iniciativa cambió de nombre a
10 Días de Clamor 365 Días de Oración, con un énfasis en el Espíritu Santo y el tiempo del fin. Desde los días 19 al 28 de febrero, las iglesias adventistas en Paraguay fueron llamadas a unirse al estudio de la palabra, a la oración y al clamor por el Espíritu Santo.
También puedes recibir este y otros contenidos
directamente en tu dispositivo. Inscríbete en nuestro canal en
Telegram o
WhatsApp.
¿Quieres conocer más sobre la Biblia o
estudiarla con alguien?
Haz clic aquí y comienza ahora mismo.