La oración que me hizo percibir el cuidado de Dios en cada detalle de mi vida durante una tarde común de trabajo.
Por Júlia Lima | Brasil
6 febrero, 2026En 2022, en mi último año escolar, decidí participar en una campaña de colportaje, un proyecto estudiantil y espiritual de distribución de literatura sobre salud, familia y vida espiritual, realizado durante las vacaciones de enero, con el objetivo de obtener recursos para dar continuidad a mi vida académica. Para una chica de apenas 16 años, imaginaba que sería una experiencia única vivir durante dos meses en una ciudad ubicada a unos 80 kilómetros de casa, junto a otros jóvenes que no conocía, para realizar una actividad como esa.
La experiencia realmente fue transformadora. En ese período, pude desarrollar una relación más cercana con Dios y reconocer mi dependencia de Él cada día. A pesar de todo, las responsabilidades y el cansancio de caminar durante horas hacían que extrañara a mi familia cada vez más. En algunos momentos, mi único deseo era estar con ellos y comer una buena comida hecha por mi mamá.
Cierta tarde, mientras caminaba por un barrio que no era mi área de trabajo, sentí ganas de comer algo específico que me gustaba mucho: pastel de maíz y jugo de maracuyá. Por eso, abrí mi corazón a Dios en oración y compartí con Él mi deseo de tener esa sencilla merienda.
Veinte minutos después, al caminar por una calle sin salida, encontré a una señora limpiando la vereda y enseguida me di cuenta de que era alguien que asistía a la iglesia adventista local. Ella también me reconoció y me invitó a entrar a su casa para descansar un poco y conversar sobre lo que yo estaba haciendo en la ciudad.
Cuidado inesperado
Después de nuestra breve conversación, me invitó a “comer algo en la cocina”, y la seguí hasta allí. Cuando miré el mesón, quedé sorprendida. ¡Había preparado un pastel de maíz y una jarra de jugo de maracuyá! Simplemente no podía creerlo. Yo había pedido exactamente eso a Dios en oración, y Él me respondió en menos de una hora.
El pastel de maíz, "bolo de fubá" en portugués, es una receta casera a base de maíz, muy común en la gastronomía brasileña. (Imagen generada por IA)
En ese momento, pude percibir claramente el cuidado de Dios por mí. Aunque estaba en una ciudad diferente, con pocos conocidos y sintiéndome fuera de lugar, el Señor me mostró que cuida cada detalle, incluso los pedidos más simples de nuestro corazón.
Al salir de la casa de aquella señora, le agradecí y continué mi trabajo muy feliz por ese regalo recibido. Ella nunca supo que fue usada por Dios ese día para reforzar un poquito del gran amor que Él tiene por mí.
Júlia Lima es estudiante de Periodismo y actualmente vive en Brasilia, la capital de Brasil.