Manual de la Iglesia Adventista incorpora ajustes que fortalecen la misión y la organización

Manual de la Iglesia Adventista incorpora ajustes que fortalecen la misión y la organización
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Las actualizaciones aprobadas en el Congreso Mundial de la denominación en 2025 refuerzan áreas estratégicas que alinean la misión con los desafíos actuales.

El Manual de la Iglesia Adventista del Séptimo Día continúa siendo la guía oficial para organizar y orientar las responsabilidades, actividades y labor de los miembros en más de 200 países y para encaminar la misión de la Iglesia en todo el mundo. En 2025, durante el último Congreso de la Asociación General, sede administrativa de la denominación para el mundo, los delegados votaron una serie de ajustes en más de 5 secciones del Manual con la finalidad de alinear la misión a los desafíos de la actualidad. Los cambios ya están incorporados en la 10ª edición del Manual de la Iglesia – Revisión 2025 y tienen como objetivo fortalecer la misión, optimizar la organización y acompañar más de cerca a las iglesias locales. Entre las principales actualizaciones están el llamado a hacer discípulos, la promoción de la transparencia y la capacitación del liderazgo para tener una iglesia más activa, misionera y relevante en su contexto.

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De acuerdo con el pastor Gerson Santos, secretario asociado de la Asociación General, el Manual no es solo un documento administrativo, sino una guía espiritual y organizativa que protege la unidad doctrinal, el orden y la misión de la Iglesia en todos los continentes. En entrevistas concedidas al Portal Adventista, Santos destacó que el Manual ayuda a los miembros a comprender cómo funciona la iglesia, cuáles son sus responsabilidades y cómo participar de manera saludable en la misión.

Proceso para aprobar cambios 

Las modificaciones al Manual de la Iglesia solo pueden realizarse durante los Congresos de la Asociación General, que se celebran cada cinco años y reúnen a delegados de todas las regiones del mundo. En estas sesiones, los cambios son analizados, debatidos y votados colectivamente, garantizando que las decisiones representen a la iglesia global. El último Congreso, realizado en 2025, fue el escenario en el que se aprobaron los ajustes que hoy forman parte del Manual vigente. Este proceso asegura estabilidad doctrinal y organizativa, evitando cambios aislados o regionales que puedan afectar la unidad de la denominación. El pastor Edward Heidinger, secretario ejecutivo de la División Sudamericana (DSA), sede administrativa de la Iglesia Adventista para 8 países de la región, explica cómo estos cambios en el Manual fortalecen la misión y la unidad de la Iglesia. “En forma general, los cambios votados en el Manual de la Iglesia aclaran varios conceptos y procedimientos que facilitan el cumplimiento de la misión. Por ejemplo, se ha reforzado el concepto del pastor como un líder que no solo cumple funciones administrativas o de cuidado interno, sino que motiva, capacita y moviliza a la iglesia local para impulsar activamente la misión”, enfatiza. Además, agrega que estas actualizaciones promueven la unidad global de la Iglesia porque “estandarizan procesos que tal vez no estaban muy claros y definen procedimientos que, al ser clarificados, permiten mayor facilidad para aplicarlos en distintas regiones del mundo”. Con estas actualizaciones, el Manual de la Iglesia reafirma su papel como una guía diseñada para orientar a la Iglesia Adventista en su misión de anunciar el evangelio con orden, fidelidad bíblica y relevancia para el tiempo actual. La edición actualizada del Manual de la Iglesia – Revisión 2025 está disponible gratuitamente en este enlace. En esta 10ª Edición del Manual se integraron ajustes en 7 capítulos y algunos suplementados adicionales para la División Sudamericana (orientaciones específicas que se aplican al contexto del territorio y que se votan en el Concilio Anual de la Asociación General), que tienen que ver con el enfoque misionero, la mayordomía, el discipulado y la organización administrativa de la iglesia local.

Énfasis en hacer discípulos y fortalecer la misión 

El énfasis en hacer discípulos fortalece el evangelismo para alcanzar a quienes no conocen a Cristo, sin descuidar el desarrollo espiritual de los miembros. (Foto: Gustavo Leighton)
Entre los cambios se encuentra la sustitución del término “discipulado” por la expresión “hacer discípulos”, siempre que sea apropiado. Esta actualización busca enfatizar el carácter activo y misionero del llamado cristiano, destacando la formación intencional de discípulos comprometidos con el evangelismo y el servicio. Para entender esto en la práctica, el pastor Heidinger señala el motivo de este cambio: “Aunque el término ‘discipulado’ es una palabra con amplio contenido positivo, que mantiene un valor bíblico y formativo, con el tiempo se ha asociado principalmente al cuidado interno de los miembros. Por ello, la Iglesia optó por reforzar la expresión ‘hacer discípulos’, con el objetivo de recuperar un énfasis más claro en la misión y el evangelismo para conquistar a los que están fuera”. En ese sentido, el secretario ejecutivo de la DSA destaca que “la frase ‘hacer discípulos’ tiene una doble connotación fundamental. Es más intencional para alcanzar a quienes aún no conocen a Cristo, sin dejar de acompañar el crecimiento espiritual de quienes ya forman parte de la Iglesia, manteniendo un equilibrio entre evangelismo y cuidado pastoral”. Además, en el capítulo 4 se amplía el contenido relacionado con el ministerio pastoral, subrayando que una de las principales funciones del pastor es capacitar al liderazgo local para cumplir la misión de la Iglesia. Una actualización significativa ya que se presenta este ministerio como divinamente establecido, enfocado en la formación, el acompañamiento y la movilización misionera.

Organización, membresía y cuidado pastoral 

El enfoque pastoral se dirige a rescatar a quienes se han apartado de la iglesia. (Foto: Shutterstock)
En el capítulo 7, el Manual agrupa diversos temas relacionados con la membresía. Para aportar mayor claridad administrativa, en esta sección se agruparon varios temas y se amplió la explicación sobre la revisión redentora de la membresía, reforzando su carácter pastoral y continuo. Además, se detallan orientaciones sobre miembros registrados en más de una congregación y el proceso de traslado de miembros. Sobre esto el pastor Heidinger explica el impacto que tendrán en las iglesias locales de la región. “Contar con registros actualizados es clave para desarrollar estrategias pastorales, evangelísticas y discipuladoras más efectivas, porque esta información permite que el pastor tenga un cuadro más claro de las necesidades de sus miembros para brindarles una atención más cercana y contextualizada”, afirma. Asimismo, señala la importancia de realizar una revisión progresiva y cuidadosa de los registros, como una herramienta para fortalecer el pastoreo, el discipulado y el evangelismo en las iglesias locales. En cuanto a la revisión redentora de la membresía, Heidinger aclara que este proceso tiene un enfoque pastoral y restaurador. El objetivo principal es rescatar y reintegrar a quienes se han alejado, realizando todos los esfuerzos posibles antes de considerar cualquier remoción conforme a los principios bíblicos y eclesiásticos. “Este término hace énfasis en hacer el proceso de revisión, no buscando remover a los miembros, sino en salvar a los miembros”, resalta. En el suplemento específico para la División Sudamericana se ajusta el período de búsqueda de miembros cuyo paradero se desconoce, estableciendo un plazo de un año, siempre que se realicen todos los esfuerzos pastorales indicados antes de cualquier eliminación del registro.

Mayordomía, finanzas y transparencia 

Los capítulos 9 y 12 incorporan un refuerzo significativo del concepto de mayordomía cristiana que presenta lo fundamental de la adoración en todas las áreas de la vida para cumplir la misión de la Iglesia. Se destaca, también, el ejemplo de fidelidad de los líderes de iglesia, no solo en el diezmo, sino también en las ofrendas, y se reafirma el carácter estrictamente confidencial de la información relacionada con las donaciones personales. Además, se refuerza el apoyo local al plan de ofrendas de la División y se incorpora un párrafo específico sobre transparencia y rendición de cuentas, estableciendo informes financieros trimestrales y anuales como una práctica esencial para la buena administración de los recursos sagrados.

Escuela Sabática, jóvenes y liderazgo

Se refuerza el liderazgo y la formación de discipulos en las Nuevas Generaciones. (Foto: Gustavo Leighton)
El Manual, en el capítulo 9, también fortalece el papel de la Escuela Sabática como un espacio clave para hacer discípulos, especificando responsabilidades y ampliando su enfoque formativo. El Ministerio Joven recibe un énfasis especial en la tarea de formar discípulos entre las nuevas generaciones. En el capítulo 10, se aclara el rol de la Comisión de Nombramientos, señalando que su función es recomendar nombres, mientras que el pastor o presidente y el tesorero colaboran en la verificación de la elegibilidad de los candidatos.

Reuniones, comunión y uso de tecnología 

Entre las novedades del capítulo 11, se autoriza la realización de reuniones administrativas de la iglesia por medios virtuales, siempre que se cumplan criterios establecidos, y se aclara que las ofrendas recogidas después del servicio de la Cena del Señor se consideran un complemento a las ofrendas regulares.

Reconocimiento del liderazgo femenino en la DSA 

El suplemento de la División Sudamericana incluye la autorización para que las iglesias locales puedan nombrar y ordenar mujeres como ancianas, de acuerdo con las orientaciones del Manual de la Iglesia, aclarando que las disposiciones aplicables a los ancianos también lo son para las ancianas. El Manual de la Iglesia no sólo es una guía para el correcto funcionamiento de la iglesia, sino que también es una herramienta que puede ser de mucha utilidad en el ámbito espiritual y organizativo de cada miembro adventista. Cuando un miembro llega a la iglesia y estudia el Manual, comprende mejor el funcionamiento de la denominación, se integra con mayor facilidad y aprende a participar activamente en la misión, aportando sus dones y talentos para el fortalecimiento de la iglesia”, explica el pastor Edward Heidinger sobre la relevancia de este documento oficial para la iglesia local. “Conocer el Manual de la Iglesia nos permite interactuar mejor con la propia iglesia y cumplir la misión con mayor eficiencia utilizando los dones, el conocimiento y los recursos que tiene cada miembro”, finaliza.
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