Ministerio de la Recepción fortalece la misión y forma nuevos líderes en Ecuador

Ministerio de la Recepción fortalece la misión y forma nuevos líderes en Ecuador
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Capacitaciones, acompañamiento constante y una recepción cercana han transformado la experiencia de cada visitante desde el primer contacto.

Una sonrisa, un abrazo sincero y una palabra oportuna pueden marcar la diferencia en la vida de una persona. Bajo esta premisa, la Iglesia Adventista del Séptimo Día (IASD) en Ecuadorimpulsa durante todo el año el programa Iglesia Receptiva, una iniciativa del Ministerio de la Recepción que promueve la hospitalidad cristiana como una herramienta clave para el evangelismo y el fortalecimiento de la misión. Mediante capacitaciones permanentes, programaciones especiales y el compromiso activo de la feligresía, las iglesias adventistas trabajan para que la recepción cálida se consolide como un verdadero ministerio, en el que cada visitante se sienta valorado, escuchado y amado desde su primer contacto con la iglesia.

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Familia Arrobo Girón en su primeras lecciones de Estudios Bíblicos luego de asistir a la iglesia. (Foto: IASD Luz de Orión)
Historias como la de Adriana Vargas, miembro de la Iglesia Adventista de Las Palmas, en la región Napo–Pastaza, al este de Ecuador, evidencian el impacto de este enfoque misionero. Hace un año, Adriana y su familia llegaron por primera vez a la iglesia luego de recibir una invitación en la Escuela Cristiana de Vacaciones, con nervios y muchas expectativas. “No sabía qué esperar, pero desde el primer momento me sentí recibida con mucho amor”, relata. Para la familia, no se trató únicamente de un saludo cordial, sino de un factor determinante que los motivó a permanecer durante toda la programación del sábado y a regresar en las semanas siguientes. Ese ambiente marcó un antes y un después en su experiencia espiritual. “Vimos algo diferente: un amor genuino, una forma especial de tratar a las personas y de reflejar a Cristo con acciones. Ese testimonio nos animó a seguir estudiando la Palabra y a acercarnos más a Dios”, expresa Adriana. Con el tiempo, ese acompañamiento constante y el ejemplo cristiano impactaron no solo su vida, sino también la de toda su familia, quienes decidieron entregar sus vidas a Cristo, mediante el bautismo, y hoy sirven como líderes activos en su iglesia local.
Adriana ejerciendo como maestra de niños en la Escuela Sabática. (Foto: IASD Luz de Orión)
Casos como este demuestran que el programa Iglesia Receptiva va más allá de la organización o la cortesía. Se trata de una iniciativa misionera vivida en lo cotidiano, basada en la empatía, la cercanía y el amor cristiano expresado en acciones concretas. En Ecuador, este movimiento continúa fortaleciéndose a través de la capacitación constante y el compromiso de los miembros adventistas, quienes reconocen que una bienvenida cálida suele ser el primer sermón y una forma viva de compartir el amor de Cristo.
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