Atención telefónica de la Iglesia Adventista lleva interesados al estudio de la Biblia y al bautismo
Por Adm1n
Imagen Referencial
Un ministerio silencioso que es parte de lo cotidiano, pero que es capaz de transformar y salvar vidas incluso a distancia.
Por Júlia Lima* | Países Hispanos
9 enero, 2026En la sede de la Iglesia Adventista para ocho países de Sudamérica, en Brasilia, es común llegar a la entrada y encontrarse con una recepcionista lista para ayudar y orientar. Sin embargo, la atención por teléfono también ocurre con frecuencia. Además de las llamadas habituales de pastores y algunos miembros, personas de todo el país llaman para conocer más sobre la denominación, su red de educación, el estudio de la Biblia y el Espíritu de Profecía, frase usada para referirse a los libros escritos por Elena de White, escritora norteamericana considerada profeta por los adventistas.
Por medio de su trabajo, Elizabete Boger, recepcionista del lugar, ya direccionó a muchas personas para que conocieran mejor a la Iglesia Adventista y, posteriormente, fueran bautizadas. La oportunidad que ella tiene de hacer el primer contacto con diversas personas es una puerta de entrada para crear vínculos fuertes y responder preguntas sinceras.
Sin embargo, entre llamadas curiosas, Elizabete ya tuvo que dar ayuda emocional: “Hay un grupo de personas que llaman aquí, que sin duda son traídas por Dios. Estas personas dicen: ‘estoy listo para quitarme la vida y la última opción que tuve fue pensar en llamar a algún lugar’”. Ella relata que pasa horas dando apoyo y, días después, vuelve a ponerse en contacto. Su segunda carrera en Psicología le da un conocimiento más amplio sobre cómo reaccionar en estas situaciones.
A lo largo de los 13 años que ha estado trabajando en Brasilia, Elizabete relata que hubo bautismos en todos ellos y que fueron el resultado de una llamada que ella atendió. La recepcionista direcciona el contacto a los pastores que trabajan cerca de las personas interesadas. Ellos son accionados para realizar el acompañamiento y ofrecer estudios bíblicos.
Cuando la llamada es de habitantes de la capital del país, donde se encuentra la sede sudamericana adventista, Elizabete asume los estudios bíblicos junto a su marido, Herbert Boger, y tiene contacto directo con la persona. “Recuerdo estudiar la Biblia con cuatro personas que viven en regiones cercanas: Luziânia, Asa Norte y dos en Asa Sul”.
Elizabete recuerda la llamada de Arismar Melo, que vive en Brasilia que había ido a visitar a la familia en Mato Grosso y se había interesado por la Educación Adventista al ir a buscar a la nieta a la escuela. Entonces, surgió el interés de conocer mejor la denominación y ella entró en contacto para resolver algunas dudas. Elizabete lo atendió y lo invitó a él y a su familia a que visitaran la División Sudamericana.
A partir de esa visita, se creó una relación de amistad entre la pareja y la familia de Arismar, que comenzó a frecuentar la iglesia y aprender más. Arismar afirma que la primera impresión fue fundamental: “La atención que el pastor Herbert Boger y Elizabete nos dieron fue realmente especial. Los dos representan muy bien a la Iglesia y, por eso, despertaron nuestra curiosidad y aumentaron aún más nuestras ganas de ser parte de la Iglesia Adventista”.
Elizabete recuerda que su visión misionera no tuvo su inicio cuando comenzó a trabajar en la organización, sino que era parte de su vida desde joven, pues ella entiende que vivir el cristianismo es constantemente hablar de Dios. “Si uno tiene una relación con Dios, no hay como separarlo; Dios es parte de la vida de uno, y será parte de las relaciones que uno establece en todo lugar”, concluye.
Márcio Oliveira llamó para conocer los materiales de estudio de la Red Nuevo Tiempo y conversó con Elizabete. Ella lo puso en contacto con pastores en Rio de Janeiro, Brasil. Márcio recibió estudios bíblicos y fue bautizado en la Semana Santa de 2025. (Foto: Lucas Cassiano)
La recepcionista Mara Ramos trabajó durante tres años y medio junto con Elizabete y recuerda historias de personas a las que pudo atender en ese periodo. Un testimonio que la impactó fue el contacto con Islena. Ella conoció la Iglesia por medio de Nuevo Tiempo y tenía curiosidad para conocer más sobre la denominación, buscando la iglesia más cercana. Al llamar a la sede administrativa, fue atendida por Mara, quien la orientó y la invitó para ir juntas.
Mara relata que desde el primer contacto quedó claro que ella tenía muchas ganas de aprender y de acercarse a Dios. Por eso comenzaron a estudiar la Biblia juntas. En cada encuentro, el interés de Islena crecía y era perceptible la transformación que ocurría. “Ella también comenzó a frecuentar, todas las semanas, los cultos de viernes en mi casa, para recibir el sábado”, afirma.
Después de un periodo de estudios, Islena tomó la decisión por el bautismo. Ella no solo quería aprender, sino también entregarle su vida a Cristo de forma completa e inmediata. Mara recuerda el momento: “verla tomar esa decisión y saber que todo comenzó con una llamada que justamente yo atendí, fue algo que impactó profundamente mi visión sobre el propósito y cuánto Dios puede usarnos”.
En el día del bautismo, Islena dio testimonio a su familia y afirmó su compromiso con Cristo. (Foto: Reproducción YouTube)
La recepcionista afirma que su percepción sobre la profesión cambió bastante a lo largo de los años, pues cuando comenzó a ejercer esa función, ella veía el trabajo de una forma más técnica: atender llamadas, organizar información y recibir personas. “Con el tiempo, comencé a valorar más la importancia del primer contacto humano y el impacto silencioso que este puede causar. Y fue eso lo que me hizo ver el propósito en lo que yo hacía todos los días”.
Actualmente, Mara se desempeña como recepcionista y secretaria de la Unión Este Brasileña, sede administrativa adventista para los estados de Bahía y Sergipe, Brasil, pero continúa usando sus talentos para ser un instrumento de Dios para las personas que entran en contacto. La experiencia vivida le hace percibir que, incluso en funciones aparentemente simples, el resultado en la vida de las personas puede ser transformador.
Elizabete entiende que su trabajo tiene un valor mayor: “Tengo la recepción como una misión, por eso voy a continuar desempeñándome mientras pueda ejercer ese objetivo, para ayudar a esas personas que llaman y quieren conocer más sobre la Iglesia Adventista y nuestra fe”, refuerza.
* Practicante bajo la supervisión de Felipe Lemos.