¿Más amor en Navidad y reavivamiento combinan?

¿Más amor en Navidad y reavivamiento combinan?
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El trabajo social es el reflejo de una iglesia que sigue los pasos de Cristo.

En diciembre, las calles de la ciudad brillan con luces de colores, las tiendas estan llenas de promociones y las redes sociales muestran mensajes festivos, todos los años. Sin embargo, en medio de toda esta alegría, algo sigue haciendo falta. Para muchos, la Navidad se hizo una celebración sin Cristo. Y en ese vacío espiritual, se encuentra la oportunidad perfecta para que una iglesia reavivada irradie la luz del evangelio por medio de actos de beneficencia cristiana. Más Amor en Navidad no es solo un esfuerzo humanitario. Es un sermón vivo, una oportunidad de demostrar que el verdadero avivamiento se traduce en acciones compasivas. Cuando los creyentes se unen para recolectar comida, ayudar a familias necesitadas y compartir esperanza, no solo están practicando caridad. Están participando en el avivamiento y la reforma que Dios quiere para su pueblo.

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¿Más Amor en Navidad puede suceder en una iglesia reavivada? Sí, pero solo en una iglesia verdaderamente viva. El reavivamiento no es una serie de reuniones emocionantes o cánticos inspiradores; es el renacimiento del amor de Cristo en el corazón del creyente. Cuando la iglesia primitiva vivió el Pentecostés, “vendieron sus propiedades y bienes, y dieron a todos los que tenían necesidad” (Hechos 2:45). El despertar espiritual se desbordó de inmediato en una compasión práctica. Una iglesia reavivada no necesita ser impulsada a servir; ella anhela servir. El Espíritu de Cristo la impulsa. Para el evangelista Mark Finley, un avivamiento que no conduce a la Misión no es avivamiento, sino simplemente un entusiasmo religioso. Una iglesia verdaderamente tocada por el Espíritu transita de manera natural de la oración al trabajo, de la adoración al testimonio. Por eso Más amor en Navidad solo puede prosperar en corazones que fueron reavivados por la gracia. ¿El avivamiento puede encontrar lugar en el Más Amor en Navidad? Si el avivamiento inspira la acción social, la acción social también puede encender el avivamiento. Muchos pastores son testigos de cómo el Más Amor en Navidad transforma sus congregaciones. Miembros que antes eran pasivos redescubren la alegría de servir. Niños ayudan a llenar cestas con comida, jóvenes entregan paquetes con sonrisas y familias oran juntas por aquellos a quienes ayudan. Por medio de estos actos simples, la fe se vuelve palpable. Jesús dijo: “Hay más felicidad en dar que en recibir” (Hechos 20:35). Esta bendición es más que la satisfacción emocional. Es renovación espiritual. Cada acción de bondad reaviva el amor por Cristo. Al visitar a los hambrientos, redescubrimos el Pan de Vida. Al consolar a los solitarios, sentimos la presencia del Consolador. Una vez, escuché al pastor Alejandro Bullón predicar que “el evangelio no solo debe ser predicado, sino vivido”, y que “el mundo creerá en nuestro mensaje cuando vea el amor de Cristo en acción”. Más amor en Navidad es una de las formas más puras de vivir el evangelio. El avivamiento no nos visita solo en reuniones de oración. Está con nosotros mientras tocamos a la puerta de aquellos que sufren. En la Biblia, el buen samaritano personificó esta verdad. Mientras el sacerdote y el levita evitaban al hombre herido, el hombre menos esperado cruzó el camino para ayudar a aquel moribundo (Lucas 10:25-37). El verdadero avivamiento cruza la calle. Nos impulsa del consuelo a la compasión, de la teoría a la práctica. Cada voluntario que visita a una familia necesitada recorre el mismo sendero: el camino de la misericordia. Más Amor en Navidad, ¿puede ayudar en el reavivamiento de la iglesia? Sí, muchas veces sucede. Muchas congregaciones han descubierto que el Más Amor en Navidad reaviva la unidad, la fe y el enfoque en la misión. Cuando los miembros sirven lado a lado, las barreras se desvanecen, la alegría regresa y la iglesia vuelve a respirar. Cómo escribió el apóstol Santiago: “Así también la fe, si no tiene obras, está completamente muerta.” (Santiago 2:17). El trabajo reaviva la fe porque nos impulsa a depender del poder y del amor de Dios. En mi cuaderno amarillento de la licenciatura en Teología tengo una anotación que hice en 1999, donde el pionero misionero William ​Spicer, uno de los primeros líderes de la Iglesia Adventista, habría hecho la advertencia de que la iglesia que se olvida de su misión pierde su vida. Y cuando una congregación se vuelve hacia el prójimo con amor, redescubre su propósito. Y, al leer a Elena de White, concluyo que ella estaría de acuerdo con esto: “La iglesia de Cristo en la Tierra ha sido organizada con propósitos misioneros, y el Señor quiere ver a toda la iglesia creando medios por los cuales todos, ricos y pobres, pueden escuchar el mensaje de la Verdad.” Por medio de este programa, la iglesia no bendice a la comunidad. Además, ella misma se siente bendecida, fortalecida y transformada. ¿El avivamiento de la iglesia puede ayudar a promover Más Amor en Navidad? Por supuesto. El avivamiento y la evangelización forman un ciclo sagrado: uno mantiene al otro. Cuando el Espíritu Santo renueva los corazones, los creyentes naturalmente desean compartir esa renovación con otros. Una iglesia reavivada no necesita campañas publicitarias para motivar la participación; el fuego del Espíritu se convierte en su mejor propaganda. En un sermón en la Iglesia Pioneer Memorial, el pastor Dwight Nelson lo explicó de la siguiente manera: Cuando la iglesia está encendida por Cristo, no necesita un programa para llevar a cabo misiones. La misión se convierte en el desbordamiento espontáneo de un corazón apasionado por Jesús. Eso es lo que el Más Amor en Navidad debe ser: un desbordamiento espontáneo de corazones renovados. En un mundo impulsado por el consumismo y el interés propio, la caridad cristiana se convierte en una acción profética. Cada cesta básica entregada, cada familia visitada, cada lágrima enjugada se convierte en un testimonio de que Cristo aún vive en su iglesia. Elena de White lo resumió de una manera hermosa: “La plenitud del carácter cristiano se alcanza cuando el impulso de ayudar y bendecir a los demás brota constantemente de ustedes — cuando la luz del cielo llena el corazón y se refleja en el rostro.” (Traducción libre) ¿Nos quedaremos sin hacer nada? La beneficencia cristiana en el contexto del reavivamiento y la reforma es un llamado a que el espíritu crezca a través del trabajo, ya que el reavivamiento no es un evento, sino un estilo de vida. Es la entrega diaria la que conduce al trabajo diario. El Más Amor en Navidad no se trata solo de alimentos; se trata de fe. No se trata solo de cestas; se trata de corazones. Es una manera tangible de mostrar que el evangelio sigue teniendo poder para transformar vidas, comenzando por las nuestras. En esta Navidad, vamos abrir nuestros corazones tan ampliamente como abrimos las puertas de nuestras iglesias. Permitamos que el Espíritu de Cristo renazca en nosotros, mientras compartimos su amor con los necesitados. Al hacer esto, descubriremos que el reavivamiento y la reforma no son ideales abstractos, sino el fruto natural de una vida dedicada al trabajo. Que cada cesta, cada visita y cada oración en esta Navidad proclamen el mensaje de una iglesia renovada. ¡Una iglesia vibrante con el amor de Jesús! “De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis (Mateo 25:40)”.
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